Me sentirÃa culpable si, por el comentario que voy a hacer, alguno de mis estimados lectores y lectoras alcanzase un terrible destino, pero qué quieren que les diga: es la información de la que dispongo, basada en mi experiencia personal.
Cerca de Potosà (Bolivia), según se dice la ciudad situada a mayor altura del mundo (ciudad de cierta entidad, pues Potosà tiene más de 100.000 habitantes), a unos mareantes 4.080 metros (300 más de los que tiene el pico más alto de España, el Teide) se encuentra el llamado Ojo del Inca. Una pequeña laguna de muy agradable temperatura, unos 30 grados centÃgrados que contrastan con el clima habitual de la ciudad de plata, que es bien frÃo (los lugareños dicen jocosamente que Potosà tiene sólo dos estaciones: la de invierno, y la de trenes). Un lugar ideal para hacer una pequeña excursión y -entramos en polémica- darnos un aclimatante baño. La polémica viene por las misteriosas desapariciones que se han producido en la misma. Las guÃa de viaje que he podido leer, recomiendan no bañarse en ella bajo ningún concepto. Varias personas, sostienen, se ahogaron en la misma.
Yo fui con dos amigos ingleses (Emma y Gary) y aunque Ãbamos precavidos por las advertencias de nuestras respectivas guÃas de viaje, llevamos nuestros trajes de baño “por si acaso”. Al llegar, pregunté a un potosino que estaba allà -junto a unas casitas para cambiarse de ropa- sobre esos accidentes, y sobre la conveniencia de bañarnos o no. Despectivamente me contestó “Ah, eso”, y seguidamente me detalló los pormenores de los infortunados turistas y sus circunstancias:
a) Uno se ahogó porque estaba borracho (ya saben, si bebes no nades en aguas termales).
b) Otro se ahogó porque le dió un calambre (eso pasa en las piscinas municipales también).
c) Por último, un visitante se ahogó porque no sabÃa nadar (¿eso es culpa de la laguna, o del nadador?).
Nosotros nos bañamos y fue muy divertido. En fin, que yo tengo un cálido y agradable recuerdo de esa laguna. Como colofón, cerca de allÃ, mientras almorzaba, escuché una -supongo que involuntariamente- iconoclasta versión de Rosas, de La Oreja de Van Gogh, en boca de una adorable cumbiera llamada Deborah. Inovidable. Se la mando por correo-e a quien la quiera).
Recomiendo el “Ojo del Inca” a todo el que visite esta ciudad de altura. Y el baño lo dejo a la sensatez -e higiene- de cada uno.

común que tienen una gran -a veces abismal- diferencia. Cuando tengamos claros estos verbos de uso continuo, finalmente podremos afirmar sin tapujos que somos portunholfalantes o portuñolparlantes, e inscribirlo en nuestro Curriculum Vitae. Estos son, en mi opinión, esos verbos y palabras extremadamente importantes, que nos permitirán asomarnos (en la foto) a este idioma no-oficial :
exclusivamente a las palabras que terminan en -te, no a esa sÃlaba en cualquier posición (pronunciaremos temor como /temor/, no como /chemor/).