Un monumento como la Torre Eiffel puede contener un sinfín de anécdotas y es lógico que no sepas todas. No hace mucho, comentamos algunos datos curiosos de este lugar tan representativo de París, ¿pero conoces a Franz Reichelt, el sastre que aseguraba tener el diseño perfecto para volar?
Así pues, el siguiente en probar el invento fue él mismo. Franz Reichelt, muy resuelto, decidió subirse al borde de la primera altura de la Torre Eiffel y saltar al vacío desde ahí. Su capa no funcionó. Cayó al suelo de una manera cómica y trágica, pues se estrelló con toda el alma. Murió en el acto dejando un hueco de considerable tamaño en el suelo parisino.
Si visitáis la Torre Eiffel, ni se os ocurra emular al sastre austriaco. En el primer nivel (57 metros) hay un restaurante que probablemente os dé un susto más grande con la factura.