Guía del trotamundos

¿Hay que pagar las multas del extranjero?

La situación se repite mucho. Un turista o un trotamundos, como prefiráis, llega a una nueva ciudad, todavía ignota para él, y se enfrenta al metro, que en cada parte las tarifas varían, así como el sistema de validación de ticket y demás. Si aparte hay que contar con que puede que no domine el idioma del lugar, es muy factible que cometa una equivocación y el revisor le encasquete una multa. ¿Qué hay que hacer en estos casos?

En primer lugar, lo barato sale caro. Compra siempre tu ticket de metro, de bus o de lo que vayas a usar. Ya no es solo por la multa que te pueden endosar, que lo hacen, sino por el seguro de viaje. Si ocurre algo en el trayecto y te has colado, ¿cómo vas a aprovechar la indemnización? ¿Y si te roban? Ante cualquier cosa, porque los accidentes pasan, es mejor tener el billete correcto y validado.

Olvida la «picaresca española«. Es gracioso cuando se trata del Lazarillo de Tormes, pero da vergüenza ajena cuando en otros lugares nos conocen por ser unos apañados, unos listillos y unos aprovechados. Intenta no contribuir al tópico.

Ahora bien, por el motivo que sea te has colado en el metro o se te ha perdido el ticket y el revisor, sabiendo ya los trucos de turista que vas a utilizar, te pone la multa recogiendo tus datos personales. ¿Qué haces en este caso? Solo hay dos opciones: pagar o no pagar.

¿Qué pasa si no pagas las multas del extranjero?

El importe de la misma se irá multiplicando y estarás fichado, incluso es muy probable que te lleguen notificaciones a tu domicilio. Puedes recurrir la multa alegando que está en un idioma extranjero, cosa que, en la mayoría de casos, no exime de su cumplimiento o puedes ignorarla. No te van a detener ni te van a sacar el dinero de la cuenta, eso está claro, pero si eliges esta opción, tienes que ir con cuidado la próxima vez que vuelvas al país. Obviamente, no seas tan tonto como para cometer el mismo error dos veces.

En mi humilde opinión, lo mejor es tratar de llegar a un acuerdo con el revisor, si la comunicación es factible. En caso contrario, se paga y uno como que duerme más tranquilo. Además, no sabes si el día de mañana tendrás que ir a trabajar a ese país y una multa se quedará reflejada en tu expediente.

Habla con la embajada de tu país

Si estás muy perdido, siempre queda la opción de consultar vía teléfono o e-mail con la embajada de tu país. Tranquiliza bastante tener su respaldo.