No podemos meterlo en nuestra lista de museos raros o insólitos porque no da el perfil, pero desde luego es un punto que todo trotamundos melómano debe marcar en su lista. ABBA es un grupo que las nuevas generaciones conocen gracias a «Mamma Mia», la película que se basa en el musical homónimo, pero aunque no se hubiera proyectado esa obra, las canciones de ABBA se han hecho imborrables de la historia. Desde que dieron el salto a la fama en 1974 gracias a Eurovisión, quien más quien menos ha tarareado entre dientes cualquiera de sus notables éxitos, desde Waterloo, Chiquita o Gimme Gimme Gimme hasta Our Last Summer. ¡Incluso han sido versionados en otros idiomas!
El museo de ABBA está en el Salón de la fama de la música pop de Estocolmo. No sé si la entrada da acceso a otras zonas. Por el precio, imagino que sí. En cualquier caso, tienes la oportunidad de cantar con el grupo algunas de sus mejores canciones gracias a la tecnología de los hologramas, podrás ver exposiciones permanentes de esos inconfundibles modelitos y bailar en una pista de los 70. ¡Nostalgia en vena!
Dentro del museo está el Melody Restaurant y os prevengo ya de que os va a costar un ojo de la cara, así que es mejor ir preparando unos sándwiches y el mp3.