Esta roca, lejos de ser pequeña pero eso sí, muy elevada (a 604 metros sobre el fiordo de la Luz o Lysefjord), es un saliente que algún día, según los expertos en Geología, acabará cediendo, pero que de momento se resiste manteniéndose desafiante es un paraje de extrema belleza. Es el punto culminante de una travesía a través de senderos montañosos y lagos glaciares en esta zona de Noruega, y a pesar de su dificultad, el tremendo aliciente de ver qué se siente en ese precipicio acerca a turistas de todas las edades. Como podrán observar en la fotografía una visita a este destino turístico no tiene desperdicio.
Lamentablemente como seguramente saben por las noticias, hace algunos días tristemente falleció un turista español cuando volvió de su grupo que estaba abandonando el lugar para realizar unas últimas fotos, según parece. Se abierto el debate de si en este lugar natural habría que instalar una valla de seguridad, pero lo más importante, a nuestro juicio, es concienciar a las personas que se acercan del extremo peligro. Muchos se acercan al borde arrastrándose, y seguro que más de uno se habrá sentado para sentir un cosquilleo en el estómago. Pero no olvidemos que la vida es lo más importante, y provoca tristeza tener que escuchar relatos de este tipo de vez en cuando.
Nuestras condolencias a la familia afectada, y animamos a las personas que lo deseen a disfrutar, de una manera sana y prudente, de uno de los regalos que nos muestra nuestra naturaleza.