En el suroeste de Estados Unidos, concretamente en el Estado de Arizona, se sitúa el pueblo de Page, a unas tres horas del Gran Cañón de Colorado, y a los pies de Lake Powell podemos encontrar un sorprendente lugar que se conoce como el Cañón del Antílope.
Antelope Canyono el Cañón del Antílope, se encuentra dentro de una reserva de indios navajos. Para ir a verlo, tendrás que solicitar la visita a una empresa dirigida por guías indígenas, que te llevarán en jeep hasta el cañón a través de un desierto de arena.
Su entrada, que se abre como una pequeña brecha entre rocas de color arcilloso, esconde un insólito espectáculo de paredes surcadas por el paso de aguas originadas en zonas de mayor elevación , y que ocasionalmente inundan el cañón de Glen Canyon, erosionando durante años los paramentos rocosos. De hecho, está prohibido realizar la visita al cañón sin guía, ya que las inundaciones suelen presentarse de manera instantánea cuando se dan lluvias en la región, llegando a resultar un peligro para los turistas que no conocen el entorno.
El Cañón del Antílope se divide en dos espacios, uno superior y otro inferior, y tiene paredes que alcanzan los 40 metros de altura, surcadas por incontables canales que dan la sensación de encontrarse en movimiento.
La luz juega un papel fundamental en la visita al cañón, enriqueciendo la escena con juegos de luces y sombras que acentúan el resultado asombroso del enclave, que parece vibrar a nuestro paso. Uno de los mejores momentos para visitarlo es sobre las doce de la mañana, cuando los rayos de luz irrumpen al interior como cascadas.
Existen dos tipos de visitas: una para turistas, que dura aproximadamente una hora y cuarenta minutos; y otra para fotógrafos, de dos horas y cuarenta minutos. Puede visitarse durante todo el año excepto en la época de lluvias.