Castle Combe es posiblemente uno de los pueblos más hermosos de toda la región. Originariamente contó con un castillo de origen romano, más tarde ocupado por los normandos, del que hoy en día apenas quedan unos restos. El lugar es ahora un campo de golf privado.
Desde la edad media, la zona se dedicó a la ganadería. El comercio de la lana prosperó en Costwolds, convirtiéndose en su actividad principal. La lana no solo se comercializaba sino que, además, en muchos pueblos de la zona también se tejía. Precisamente aquí, se fabricaba una tela blanca y roja que se conocía como Castlecombe.
El hecho de que junto al pueblo transcurra el río Bybrook potenció su comercio, ya que por él que se podían transportar las mercancías. El pueblo llegó a contar con una feria semanal de ganado y tejidos.
Lo que más llama la atención de Castle Combe es la estética del conjunto. Emplazadas en una colina boscosa, sus casas discurren a lo largo de tres calles principales, que convergen en la plaza, donde se conserva una vieja bomba de agua y la cruz de mercado del siglo XIV. Desde la plaza puede observarse la parroquia del pueblo, la iglesia de San Andrés, de origen medieval, aunque restaurada en el siglo XIX, en la que destaca una torre de campanas cuadrada, con tres cuerpos. Las casas están construidas con la piedra caliza del lugar, y la mayoría de los tejados, a dos aguas, son de pizarra, rematados por chimeneas.
Películas y series de televisión, han utilizado como escenario a Castle Combe por mantener su estética originaria.