Mértola se asienta a orillas del Guadiana, en cuyas aguas refleja un bello perfil donde el núcleo urbano, crece escalonado a los pies de un cerro sobre el que se conservan los restos de una fortaleza medieval.
Era ya un importante enclave comercial fenicio antes de que llegaran los romanos, gracias a su situación estratégica junto al río y su tráfico fluvial de minerales y productos agrícolas. Son numerosos los restos que la cultura romana dejó en estas tierras, hasta la llegada de los musulmanes, quienes permanecieron en la región durante cinco siglos, hasta la conquista de Sancho II de Portugal en el 1238. Es entonces cuando Mértola es controlada por la Orden de Santiago, quien establece en sus tierras su sede durante casi un siglo. Desde ese momento, el auge de la región comienza a decaer considerablemente hasta finales del siglo XIX, fecha en la que vuelven a explotarse sus yacimientos de cobre, hasta que la mina es cerrada en 1965.
La Mezquita de Mértola data del siglo XII, pero con la reconquista, se transforma y adecua al culto cristiano, pasando a llamarse Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Ha sido muy modificada con posterioridad, aunque aún conserva el Mihrab y algunos arcos de herradura.
La Torre Couraça es una obra civil que se construye para facilitar el acceso al río y poder defender el puerto con mayor facilidad.
También puede visitarse la antigua mina de Santo Domingo y numerosos molinos harineros, ejemplos de la arquitectura del trabajo de los habitantes de Mértola.
Además, la Villa se encuentra dentro del Parque Natural del Valle del Guadiana, por lo que los amantes de la naturaleza tienen otro aliciente que añadir a la visita a este encantador destino.