Está situado al noroeste de Polonia, en una zona que limita con Alemania, separada del país germano por el río Oder.
El bosque está formado por más de 400 pinos con una curiosa característica: su tronco no es recto. Una marcada curva semicircular contorsiona la base de las coníferas. El resultado es cuando menos sorprendente, dándole aspecto de bosque arpado, gigantescos arcos de madera sin tallar que crecen sobre el terreno, árboles que recuerdan a una luna menguante y que apuntan con su arco hacia el norte.
Se desconoce el porqué de esta curiosa anomalía, sobre todo, cuando otros bosques contiguos lucen el tronco recto y erguido de sus pinos.
La versión científica justifica la causa de la curvatura de este pinar de Gryfino por una suerte de mutación genética que afectó a los árboles plantados o incluso, al ataque de una plaga de insectos barrenadores que obligó a las plantas a rebrotar lateralmente.
Los árboles no son aptos para la fabricación de muebles, que es el propósito por el que fueron sembrados, por lo que tal vez, la propia naturaleza o las hadas que habitan el bosque quisieron proteger su entorno con este curioso sortilegio.