Situada a tan solo 30 kilómetros de distancia de la capital, Ostia se nos presenta como la que fue una de las más importantes ciudades de la República.
Llegó a contar con más de 100.000 habitantes y fue un enclave floreciente hasta que fue asolada por la malaria y arruinada con la caída del Imperio romano, cuando es abandonada e invadida por los piratas árabes.
La ciudad abandonada, fue siendo poco a poco sepultada por la arena durante siglos, lo que ayudó a la conservación de gran parte de sus edificios, entre ellos, un teatro, termas, almacenes, restos de tiendas, tabernas y templos dedicados a diferentes dioses.
Ostia tenía un trazado cuadricular y estaba fortificada. El decumanos era la calle comercial, en la que se encuentran los principales edificios civiles, las lavanderías, las tabernas y el teatro.
Alrededor se disponen los barrios residenciales y los de pescadores y termas con restos pictóricos, ricos mosaicos, etc.
Existen trenes para llegar a la Ostia Antica desde Roma y numerosas visitas guiadas. También se puede llegar en barco.
No olvides aprovechar las playas de ostia para terminar la jornada y relajarte con un cálido baño.