La Aldea de Popeye fue diseñada para servir de escenario cinematográfico a las compañías Paramount Pictures y Walt Disney Productions, quienes en 1980, rodaron la película Popeye en la pequeña bahía de Anchor Bay, al noroeste de la isla.
La Aldea de Popeye es hoy en día un parque de atracciones y un museo al aire libre del célebre personaje que nos animó a muchos a comer espinacas de niños. Allí puede verse un documental sobre el rodaje de la película y continuar disfrutando de sus múltiples entretenimientos, como los paseos en sus barquitas marineras por la bahía, los espectáculos en directo, piscinas, talleres y juegos para niños, etc.
Además, cuenta con restaurantes y tienda de regalos y suvenirs. Cada época del año realiza actividades diferentes adaptadas a la climatología y a diferentes temáticas, como Halloween, Navidad, Carnaval, etc.
El precio de la entrada puede variar de 12 a 10 euros para adultos y de 8 a 10 para niños, según la temporada. Para acceder, se puede utilizar el coche particular o llegar en cualquiera de los autobuses que salen cada día desde diferentes ciudades de la isla.