Sunland Baobad tiene un tronco gigantesco, de casi 50 metros de diámetro y una altura que supera los 20 metros. Es un ejemplar aislado, situado en una finca cuyos propietarios, la familia Van Heerden, vaciaron para crear este singular espacio en el año 1933, y desde entonces, se ha convertido en un símbolo de la región y es muy frecuentado por los turistas.
Su interior cuenta con espacio para albergar una barra de bar, alguna mesa, bancos pegados al tronco y sitio para entre 15 y personas.
Se le han realizado pruebas que constatan que su edad supera los 1000 años, y hay quien apunta que puede tener más de 5000. Lo que sí se sabe con certeza es que ha sufrido varios incendios, entre 1650 y 1990, que no han llegado a devastarlo.
La finca cuenta con una plantación de mango y aguacate, así como varios viveros de palmeras y bambú. Además, ofrece alojamiento en cinco pequeñas cabañas a las que llaman Jungalows, con capacidad para 20 personas.