Se trata de un complejo de culto sintoísta, una religión de origen japonés que se basa en el culto a espíritus de la naturaleza y a espíritus ancestrales divinizados. Estas deidades, denominadas Kami, habitan para los sintoístas en numerosos elementos, como la lluvia, el sol, un río, el viento, etc., y son los encargados de protegerles. Existen deidades femeninas y masculinas, descritas en mitos antiguos recogidos en dos libros históricos, el Kojiki y el Nihongi, ambos del siglo VIII.
El santuario de Fushimi Inari-Taisha está dedicado a la diosa Inari, deidad del arroz y las cosechas que con el paso de los siglos se convirtió en la diosa de los comerciantes.
El camino de entrada al santuario, como ocurre con la mayoría de los templos sintoístas está enmarcado por toriis, aunque en este caso concreto se pueden contar por miles.
En el santuario Fushimi Inari-Taisha, las columnas rojizas llevan inscrito el nombre de la familia donante y la fecha de su ofrenda y configuran dos largos túneles de acceso.
Otros templos pequeños ocupan el monte Inari, a cuya cima se puede llegar a través de varios senderos rodeados de naturaleza.