No sé por qué, hoy me levanté con Lituania en mente. Mi corta visita al país -invertí diez días en las tres repúblicas bálticas, es decir Lituania, Letonia y Estonia- hace tres años, fue de unos cinco días, en los que Vilnius, la capital, fue la sede de operaciones. En esta entrada les contaré las cosas que más me impactaron durante mi paseo por allí:
1.- Lituania en lituano se dice «Liétuva», pronunciando como se lee, quizá con una brevísima pausa entre Lié y tuva: Lié-tuva. Personalmente me gusta mucho más la sonoridad local que la que usamos en castellano.
2.- Los nombres masculinos -los femeninos no- tienen una curiosidad muy interesante: por las características del idioma lituano, que utiliza declinaciones, todos acaban en -as. Si uno piensa en todos los nombres que conoce (Arvydas, Sarunas…) de personalidades del
Ejercicio de comprensión: pruebe a lituanizar los nombres y apellidos del presidente de gobierno español, y del máximo líder de la oposición. Verá cómo en seguida les perderá el poco respeto que todavía les guardara.
3.- Como comenté arriba, la terminación -as sólo se aplica a los nombres masculinos. Los femeninos pueden acabar en lo que sea. Sin embargo, las mujeres tienen en sus apellidos un don muy curioso, y muy práctico si uno lo quiere ver así. El apellido de una mujer cambia si está casada o soltera. ¡Menuda cosa, dirán los lectores, eso sucede en muchos países! Pero en Lituania, el asunto es diferente: las mujeres no sólo heredan el apellido paterno o marital según el caso, sino que en ambos supuestos, a la raíz que forma el apellido se le añade una terminación diferenciada que significa «hija de» o «esposa de». Por ejemplo, si termina en -aite vendría a ser una mujer soltera, y si termina en -iene, casada. ¡Se acabaron las molestas suposiciones y dudas cuando uno va a una tienda y lo atiende esa hermosa dependienta! ¡Todo queda aclarado en la etiqueta que lleva con su nombre! Las complicaciones, que siempre llegan, son otras…
4.- Interesante también resulta, ahora que me he puesto a hablar de mujeres (mañana hablo de hombres para compensar), el tema de los ojos de las lituanas. Las lituanas son mayormente rubias, blancas o rosadas y de ojos claros, y aunque eso en mi opinión no es condición ni necesaria ni suficiente para hablar de la belleza de alguien, de las mujeres lituanas podemos decir que sí, que son muy lindas. Tienen una expresión facial y una manera de hablar muy dulces, que las hace aún más adorables. Pero cuidado, porque puede llevar a engaño la mirada de una lituana (como la de cualquier mujer ahora que lo pienso, pero ése es otro tema). Las chicas lituanas son muy mironas. Cuando te cruzas con ellas, se quedarán mirándote fijamente, analizándote de arriba abajo sin ningún miramiento y sin importarles nada que te des cuenta, no desviarán la mirada por eso. El cuidado consiste en que el hecho de que te estén mirando no implica que les gustes: es que, simplemente, les gusta mirar y analizar, y no se cortan, aunque no medie ningún interés de ninguna clase por medio. Hago esta aclaración porque hasta que no te la hacen, cuando paseas por Lituania te crees el hombre más deseado del universo, cuando lo cierto es que las mujeres te miran del mismo modo que mirarían a Mr. Bean: mera curiosidad. Y por si no lo sabían, el choque con la realidad es el peor choque que existe.
Y con este agridulce sabor de boca es que los dejo hasta mañana, en que continuaremos con estas curiosidades lituanas con un rico entrante: el único plato que no pude terminar en toda mi vida, y no porque no estuviera rico.