Apenas conserva restos de un pasado anterior a la época medieval, cuando se sabe que perteneció al Monasterio de Poio, fundado en el año 942 por los monjes benedictinos, a quienes son donados tanto Combarro como otros términos aledaños, por la reina Doña Urraca en el S. XII. De este modo, y hasta el 1835, toda la vida de la zona estaba regida por el abad del monasterio. A partir de entonces, se crea el Ayuntamiento de Poio y Combarro pasa a formar parte de este municipio.
Para llegar a la plaza principal de Combarro, la plaza de Chousa, hay que recorrer un paseo al lado de la ría. La mayor parte del pueblo no está asfaltado, es decir, que se levanta directamente desde el suelo original de granito, aprovechando el material para los cimientos de las edificaciones. Las casas son de piedra, con balcones tallados en piedra, soportales y pórticos que flanquean sus estrechas callejuelas. Combarro cuenta entre sus construcciones con dos interesantes ejemplos de arquitectura popular: cruceiros y hórreos. Los primeros, muy comunes en Galicia, de origen celta, son cruces levantadas en las encrucijadas de caminos, que protegían los lugares de las meigas y otros malos espíritus, con la figura de Cristo o de la Virgen. Aquí podemos encontrar hasta siete ejemplos de cruceiros.