Pues bien, existe un lugar en la tierra llamado el lago de las medusas doradas donde es posible observarlas a millares, incluso sumergirse y nada entre ellas sin peligro. Se trata de un lago marino llamado Tketau Ongeim’l, situado en la isla de Eli Malk que se encuentra en la región de Palaos, al Este de las Islas Filipinas, en el océano Pacífico.
Se trata de un lago que hace más de 10.000 años estuvo conectado con el mar, pero el pasillo natural que conectaba ambos espacios terminó cerrándose, creando un ecosistema único para estos animales, que al verse privados de los peligros marinos, fueron modificando su anatomía hasta reducir sus tentáculos venenosos hasta volverse imperceptibles e inofensivos al hombre.
Existen ciertas normas para bucear en el Tketau Ongeim’l sin molestar a las medusas, como la prohibición de usar bombonas de oxígeno o de sumergirse por debajo de los 3 metros, ya que del lecho del lago mana sulfuro de hidrógeno que es tóxico para los humanos y se absorbe a través de la piel.
Además de las medusas, el lago cuenta con una nutrida fauna que va desde peces, esponjas y moluscos, hasta pequeños reptiles, aves y murciélagos que habitan en los árboles del manglar.