El volcán, que se encuentra en estado latente, confiere a las aguas del río unas características singulares: el lago azul, fumarolas, pozas de aguas termales donde es posible bañarse y sobre todo, los teñideros, que es el nombre con el que se conoce el tramo en el que el río adquiere una opaca pero luminosa tonalidad turquesa.
Estos 36 kilómetros de aguas azules están flanqueados por un exuberante bosque tropical. Además, el río se rompe en un salto de agua que es una de las cataratas más hermosas del mundo, la Catarata del Río Celeste.
El parque natural cuenta con una poblada biodiversidad de plantas y animales como monos, reptiles, aves como el tucán, etc.
Los accesos a este lugar no son sencillos, no existen carreteras que lleguen directamente hasta el volcán, por lo que no es un enclave turístico masificado y merece la pena organizar una visita desde alguno de los hoteles próximos al parque.
Este Río Celeste es considerado una de las Siete Maravillas de Costa Rica.