Los tepuis son un tipo de mesetas de superficie plana, cuya pendiente se corta en abruptas paredes verticales, pero en este lugar del planeta, el tepuy de Sarisariñama es además un sitio aislado por la selva amazónica, situado a más de 2.000 metros de altitud.
Pero lo que realmente lo convierte en un lugar único, son las enormes simas circulares que rompen la espesura boscosa de su selva.
Al parecer, cada depresión circular está poblada de vegetación y seres vivos que pueden ser únicos en el planeta debido a sus condiciones especiales.
Las paredes de las simas aparecen despobladas, pero en su interior, el suelo luce verde, sembrado de especies endémicas.
Las problemas de acceso dificultan conocer bien la fauna del Parque, del que se han inventariado algunas especies de reptiles y mamíferos, sin embargo, el interior de los agujeros puede estar lleno de sorpresas orgánicas que aún están por descubrir.
La primera expedición a la zona se llevó a cabo en el año 1974 por el naturalista venezolano Charles Brewer-Carías, pero actualmente, sin los permisos pertinentes, solo es posible visitarlos desde helicóptero.