Con una superficie de apenas 10 kilómetros cuadrados, poblada por unos cientos de indígenas Inuits, la localidad de Kivalina está destinada a desaparecer en los próximos diez años.
El crecimiento de las aguas, propiciado por el deshielo que conlleva el cambio climático, será su fin. Paradójicamente, las aguas que hasta ahora les han proporcionado sustento y han sido su medio de vida, también serán las que le pongan fin.
Las temperaturas han ascendido hasta casi cuatro grados más que hace cincuenta años, provocando que se derritan los hielos del Ártico. Además, la caza y la pesca, que son los principales recursos económicos de los inuits, se están viendo seriamente reducidos.
Pero Kivalina no es la única población que sufre esta dramática situación. Según los últimos informes, hasta doce comunidades están en peligro de desaparecer inundadas en las costas de Alaska.
Los Inuits, como ocurre con muchos otros pueblos y culturas, están sufriendo las consecuencias de algo que no han provocado, y por el momento, la única solución que tienen será la de emigrar.