En el El templo de las ratas, estos animales sagrados y venerados, y todo, debido a la creencia de que éstas son la reencarnación de las almas de los devotos.
En el templo, las ratas campan a sus anchas, son las auténticas anfitrionas. Comen, trepan, duermen y se pasean por todos los santos rincones del templo, el cual, no destaca especialmente por su belleza arquitectónica, ni por sus elementos decorativos o sus pinturas. Está construido al estilo Mogol y fue terminado en el siglo XX por el Maharaja Ganga Singh, un constructor considerado prácticamente santo.
Es muy común verlas encaramadas a un cuenco bebiendo la leche que los fieles les traen como ofrenda.
Es un lugar muy único que recibe cada año la visita de miles de turistas curiosos, pero cuidado, os aconsejamos mirar bien por donde pisáis y tener cuidado con las ratas, porque si tenéis la mala suerte o la mala leche de matar una, tendréis que pagar una multa que consiste en donar una figura en oro del maltrecho animalito.