La isla en realidad es un volcán emergido de las fosas marinas, en cuyo interior cuenta con otro pequeño cráter activo. Tiene una superficie de apenas 6 kilómetros cuadrados que surgieron de los restos de una serie de calderas submarinas, configurando un islote de perfiles escarpados que se elevan desde los 200 a los 420 metros de altura y que convierten a la isla en un baluarte inexpugnable.
Para acceder a Aogashima es necesario hacerlo en barco o helicóptero desde la isla de Hachijojima, aunque no hay puerto donde atracar, por lo que es raramente visitada como destino turístico.
Cuenta con saunas naturales, aguas termales y una cocina pública donde se aprovecha el vapor geotérmico para cocinar los alimentos. También hay baño público y duchas calientes.
Como destino, Aogashima es un paraíso tropical cubierto de naturaleza virgen, un destino inusual para aquellos viajeros que buscan lugares diferentes a los que escapar durante sus vacaciones.