Se trata de un cráter complejo, todavía activo, cuya última erupción se produjo en 1968. Lo más curioso es que, en su cima, aloja tres curiosos lagos circulares que cambian de color.
Desde tiempos ancestrales, el lugar viene siendo venerado por los habitantes de la isla, que lo consideran un territorio de gran valor espiritual.
Según las leyendas locales, cuando una persona muere, su alma se sumerge en uno de los tres lagos, dependiendo de sus años y su moral. Las personas buenas van al Tiwu Ata Mbupu o al Tiwu Nua Muri Koo Fai en función de su edad y las personas delictivas van al Tiwu Ata Polo.
De los tres, el lago de los hombres jóvenes es el que menos ha variado, mientras los otros se han ido oscureciendo, de hecho, el lado Encantado era rojo hace algunos años.
Desde 1992, la zona fue declarada Parque Nacional, y recibe multitud de visitas cada año. La entrada al parque cuesta algo menos de dos euros, pero el espectáculo que ofrece no tiene precio.