Con tan solo 30 metros de longitud, la playa de stiniva se encuentra oculta entre acantilados y solo se puede acceder a ella en barco, o a través de un estrecho y escarpado sendero que parte de la aldea de Podšpilje, por lo que se ha conservado prácticamente virgen, escoltada por una imponente naturaleza.
Sus aguas turquesas y cristalinas, se encuentran protegidas de las fuertes brisas que agitan esta zona del Adriático. La playa, es de pequeños guijarros de color claro y cuenta con un pequeño bar donde poder tomar algo.
Las grandes rocas que encierran la cala, distan entre si apenas cuatro metros y la dotan de un aspecto parecido al de un anfiteatro romano, contribuyendo a que la playa cuente con zonas de sol y sombra.
Además, desde hace algún tiempo, Croacia se ha convertido en un destino turístico muy demandado, convirtiéndose en uno de los lugares más visitados por los viajeros europeos.