Pero, ¿por qué una playa artificial a tan solo unos metros de una playa auténtica? ¿Realmente funciona? ¿Tiene algún sentido? Pues sí, no debería extrañarnos cuando aquí, hay muchas familias que van a veranear a la costa y después pasan mucho más tiempo en la piscina.
Ocean Dome es un espacio de 300 metros de largo por 100 de ancho, cubierto por una gran cúpula retráctil, parece que la más grande del mundo.
En Ocean Dome el agua no tiene sal y las olas pasan de suaves a rabiosas, dependiendo del horario. En el interior, la temperatura siempre ronda los 28 o 30 grados, y pueden alquilarse colchonetas, tablas de surf con las que disfrutar cuando el oleaje crece, jugar al tenis y al golf, o encontrar toda una oferta de locales donde realizar compras o llenar el estómago.
La entrada es cara, ronda los 50 euros, claro que el recinto forma parte del complejo “Sea Gaia”, donde se levanta el Sheraton, uno de los hoteles más lujosos de la ciudad.