Se trata de un área geográfica de casi 6.000 hectáreas, dominada por una densa selva tropical en la que se concentran diferentes tipos de bosques habituales de Asia, con casi mil especies de plantas diferentes.
Pero la joya de este Parque, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1999 por la Unesco, es el río subterráneo navegable más largo del mundo. Éste, se abre paso entre las rocas kársticas que conforman el relieve de la isla. La caliza, horadada durante millones de años por la corriente de agua, ha dejado paso a un sistema de cuevas de más de ocho kilómetros de longitud, que pueden visitarse a bordo de pequeñas embarcaciones, que cuentan con su propio guía local, en una travesía de algo menos de una hora. En el interior, todo un mosaico de estalagmitas, estalactitas y formas rugosas de piedra caliza, se reflejan con belleza en la superficie tranquila de las aguas.
Los mejores meses para visitar Palawan, como ocurre con las islas tropicales, de noviembre a mayo. Recuerden llevar siempre agua porque el calor y la humedad suelen ser sofocantes, sobre todo en el circuito de cuevas.