Allí, protegidos del calor de la sabana y del ataque de tribus enemigas, la tribu pigmea de los Telem, como hacen los abejarucos, excavó sus casas en la arcillosa pared del acantilado, donde vivieron durante cientos de años, hasta que en el siglo XV, llegaron los dogones huyendo de las tribus árabes que intentaban convertirlos al islam.
En un principio, los pequeños “hombres pájaro” y los dogones convivieron pacíficamente, pero se piensa que debido a la incompatibilidad de formas de vida, los telem abandonaron el lugar.
Hoy en día, el pueblo dogón habita el acantilado, donde sus construcciones de arcilla, se mimetizan con las paredes de la brecha, haciéndolas prácticamente imperceptibles. Así han sobrevivido durante siglos, manteniendo sus costumbres y sus creencias animistas.
Los dogones son conocidos por su relación con la estrella Sirio y la presunta visita al poblado de seres extraterrestres.