Se trata de una extensa zona desértica, salpicada por centenares de gujas de piedra de diferentes tamaños, desde unos pocos palmos hasta varios metros de altura.
Estas crestas tienen su origen hace más de 30.000 años, cuando el océano Pacífico fue cediendo espacio a la tierra y afloraron los depósitos bioclásticos sobre los suelos marinos. Al secarse, la arena se fue retirando, erosionando los sedimentos calcáreos junto al viento del sur y la lluvia, que durante miles de años, los esculpieron dando por resultado estos monolitos multiformes.
El Desierto de los Pináculos no siempre ha permanecido a la vista, sino que ve la luz cíclicamente, cuando los vientos mueven las dunas de norte a sur del desierto, soterrando unas partes y dejando otras al descubierto.
Poco a poco, el Desierto de los Pináculos irá desapareciendo de nuevo, sepultado bajo las arenas peregrinas de este espacio geográfico y, cuando esto ocurra, volverán a pasar siglos, sino milenios, hasta que vuelvan a descubrirse, por lo que todos los que tengáis