Los chimúes fueron una tribu que ocupó el valle de Moche, entre el 900 y el siglo XV, cuando fueron conquistados por los incas.
Chan Chan, que significa Sol – Sol, ocupa una extensión de 20 kilómetros cuadrados y pudo acoger hasta 100.000 habitantes, repartidos en nueve ciudadelas amuralladas.
Se distinguen construcciones pertenecientes a tres etapas: una de mediados del siglo IX, otra de comienzos del XII y la última, de finales del XIV a 1470.
Entre las construcciones se observan construcciones que corresponden a diferentes clases sociales: la clase alta, que contaba con construcciones dentro de ciudadelas rectangulares amuralladas; la clase media, a los que pertenecerían la mayoría de las construcciones de adobe. Estas construcciones tienen una profusa decoración en relieve y los muros cuentan con curiosas formas de celosía.
Por último, la clase popular, que residía en casas de caña y barro, de las que no quedan apenas restos.
Existieron además construcciones religiosas, como templos y otras dedicadas al almacén de provisiones. Los espacios se ordenaban alrededor de plazas, en un plano minuciosamente ordenado, donde también había espacio para los enterramientos funerarios. La ciudad se abastecía de agua gracias a más de 140 pozos.
En la actualidad, la única zona destinada al turismo es la ciudadela de Tschudi, que puede visitarse mediante un tour guiado de aproximadamente una hora.
En 1986, Chan Chan fue declarado por la Unesco de la Humanidad.