Mada’in Saleh también fue una ciudad originada en un asentamiento estratégico, en la ruta comercial entre la Península Arábiga y Asia. Como lugar de paso de las caravanas comerciales, se enriqueció con diferentes culturas, como la romana, griega, asiria, o egipcia o fenicia.
Mada’in Saleh no tardó en convertirse en la segunda ciudad más importante del imperio nabateo
En la actualidad, los restos que se conservan pertenecen a una serie de edificaciones talladas en la roca, como palacios, templos y tumbas monumentales, que emergen de los montículos de arenisca que salpican el desierto.
La mayoría fueron construidas entre el siglo II a. C y el I d. C. y albergan hasta 111 tumbas, de las cuales, 94 están ricamente ornamentadas.
Las fachadas presentan decoración escultórica en relieve, columnas que soportan tímpanos y frisos decorados con esculturas y motivos geométricos o florales.
Todo el conjunto es un importante ejemplo de ingeniería e ingenio y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 2008. Sin embargo, todavía no es sencillo realizar visitas turísticas a la zona, puesto que para hacerlo hay que solicitar un permiso en la Comisión Saudita para el Turismo y las Antigüedades.