En la actualidad, Deir el-Medina no es más que una ruina arqueológica, donde se conservan los restos de viviendas y se han encontrado numerosos restos que hacen referencia a la vida que se desarrolló en este lugar durante más de 400 años.
Fue creada durante la construcción de la tumba de Tutmosis I, según unas inscripciones encontradas en uno de los muros de la ciudad. Una larga calle cruzaba todo el recinto amurallado, de uno 7.500 m2, a lo largo de la cual se disponían las hileras de casas. Éstas fueron construidas en adobe y madera y contaban con una sola planta, en la que las estancias se disponían una detrás de la otra, empezando por el vestíbulo, la cocina y las habitaciones.
En Deir el-Medina vivían además los obreros, escribas, artesanos, y se reunían por cofradías. También tallaron sus propias tumbas, decorándolas con interesantes pinturas.
Solo algunas agencias locales organizan visitas a Deir el-Medina, concretamente, a las tumbas de los artesanos. La Medina permanece cerrada, ya que ha sufrido grandes saqueos.