La banda de agujeros se sitúa en el Valle de Pisco, cerca de Nazca, en el Departamento de Inca (Perú). Se trata de una extensión de terreno que se encuentra perforada por más de 6.000 agujeros alineados en filas de entre ocho y doce orificios, que se extienden longitudinalmente a lo largo de más de tres kilómetros de distancia.
Algunos siguen una disposición simétrica y en otros casos, es más imprecisa, pese a seguir una dirección deliberada.
Para unos, se trata de una antigua mina de la época Inca; para otros, tiene un sentido funerario, al relacionarse los hoyos con otros encontrados en zonas de menhires, al haberse perdido las piedras.
También hay arqueólogos que piensan que los orificios pudieron contener monumentos de madera que se ha desintegrado, quedando únicamente el cimiento.
Hay quien incluso lo relaciona con misterios extraterrestres, al igual que ocurre con las líneas de Nazca, al ser prácticamente imposible descifrar su origen y el proceso constructivo que siguieron, para el que acusan necesario el empleo de maquinaria avanzada para épocas tan arcaicas.