Ambos arquitectos se licenciaron en la Escuela de Arquitectura de Madrid en 1992. En 2007 decidieron montar su propio estudio de diseño y crearon este singular edificio donde ubicar sus oficinas.
Se trata de un pabellón con forma de pasillo alargado, parcialmente zanjado en la tierra, con una mitad longitudinal completamente transparente. Dada su constreñida estructura, solo tiene espacio para una fila de mesas de oficina y una zona de paso. El área de trabajo, cubierto con planchas de fibra de vidrio translúcido, impide la incidencia directa de la luz exterior sobre las mesas de los arquitectos. En el interior, los colores también delimitan los espacios: el pasillo es de color amarillo, el espacio de trabajo blanco. Además, su diseño de ventilación es energéticamente eficiente.
No cabe duda de que, trabajar en un espacio así, mejora la eficiencia de las personas.