Se trata de unas curiosas formaciones geográficas que se asemejan a torres de tortitas y que tienen su origen hace treinta millones de años, cuando los sedimentos de pequeños crustáceos y otros seres marinos, alternados con bancos de arena, quedaron sepultados por la presión de las aguas oceánicas, convirtiéndose en estratos de calizas y areniscas.
Pero estas torres de tortitas no son el único atractivo de la costa de Punakaiki, ya que entre algunas de ellas, surgen impetuosos los géiseres marinos conocidos como “bufones” (blowholes).
Es un momento en el que espectáculo está asegurado, donde la naturaleza realmente sobrecoge. Para disfrutarlo al máximo, existe una ruta circular de aproximadamente un kilómetro, que te ofrece una magnífica vista del lugar, y que además, está provista de carteles explicativos del fenómeno.