Huesos de miles de personas decorando los muros de la capilla la capilla de los huesos
Este singular osario forma parte de la iglesia de San Francisco, un templo perteneciente a los monjes de la orden franciscana. La iglesia fue construida entre los siglos XV y XVI, en estilo gótico-manuelino, a partir de la iglesia primitiva del convento de los franciscanos de Évora.
Por iniciativa de varios monjes franciscanos, los huesos son trasladados a la iglesia. Allí se construye la capilla, detrás del altar mayor, que es revestida con los restos exhumados.
Tan solo los techos se libran de tan pavorosos elementos decorativos, que se han sustituido por pinturas y frases alusivas a la vida y la muerte. De una de las paredes penden dos momias: una pertenece a un adulto y la otra a un niño.
El espacio invita a la reflexión sobre la fugacidad de la vida y para visitarlo es necesario pagar una pequeña entrada de dos euros.