Un diamante se esconde en Brasil (y III)

Habrá para quienes “pobres almas- la tranquilidad y magnetismo vagueante del lugar no sean motivos suficientes para visitar Capço. Sin embargo, no todo es dejarse llevar por la paz y quietud del lugar, si no que además hay cómo entrenar las piernas. Primero, a todos los lugares hay que ir caminando, así­ que de todos modos cuando uno va a vaguear a un rí­o o cachoeira, su media/una hora de caminata diaria no se la quita nadie. Pero son dos excursiones más exigentes las que hacen de Capço una visita…

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