Existen muchos ejemplos de estaciones de metro sorprendentes: coloristas, vibrantes, evocadoras, incluso señoriales, y pronto dedicaremos un artículo a describir algunas de las más reseñables, pero hoy vamos a centrarnos en una de las mayores galerías de arte subterráneo de Europa: el metro de Estocolmo.
La visita lleva su tiempo, ya que hay que coger el metro e ir bajándose en cada estación, por lo que si vais con prisa, lo mejor es seleccionar las más emblemáticas, como Östermalmstorg, T-Centralen, Fridhemsplan, Kungsträdgården o Solna Centrum.
T-Centralen, la más conocida, está tallada directamente en la roca, que ha sido pintada de blanco y azul, con espiguillas y motivos florales. En ella se unifican los tres grupos de trayectos: azul, rojo y verde, y todas las líneas de metro.
Kungsträdgården, donde se brinda homenaje a una excavación arquitectónica con piezas pertenecientes a varios museos de arte clásico de Suecia.
El viaje no tiene desperdicio, cada línea ofrece una exhibición permanente, cada parada es sorprendente, un auténtico museo de arte bajo tierra del que puedes disfrutar únicamente comprando un billete de metro.