Fue el geocientífico peruano Andrés Ruza quién, alentado por su tía, que le aseguraba que conocía el río o incluso haberse bañado en él, se decidió a adentrarse en la selva.
El río fluye caliente a lo largo de 6 km de longitud y alcanza temperaturas que superan los 860 C. Aunque todavía no se ha determinado el origen del calor, se piensa que podría tratarse de agua glacial proveniente de los Andes, que se filtra hasta grandes profundidades, para emerger de nuevo calentada por el núcleo de la tierra.
El lugar, que es considerado sagrado por chamanes e indígenas, es un lugar biológicamente importante para la selva, donde pueden encontrarse numerosas especies desconocidas por la ciencia.
La deforestación de la zona se está convirtiendo en una amenaza para su ecosistema y para sus habitantes.