En busca de las doscientas momias (I)
Siempre que hablo de Perú, digo que su riqueza arqueológica es tan incomparable, que uno da una patada a una piedra y debajo salen unas ruinas. No unas ruinas cualquiera: unas ruinas que, en cualquier país del mundo serían la principal atracción de la nación. En Perú, debido a la grandeza desproporcionada de Machu Picchu, es como que los demás yacimientos arqueológicos quedan algo ensombrecidos ante el icono peruano por excelencia, y muchos de ellos pasan desapercibidos. En 1996, en las cercanías de Leymebamba (norte del Perú), en un paraje…
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