Habrá para quienes “pobres almas- la tranquilidad y magnetismo vagueante del lugar no sean motivos suficientes para visitar Capço. Sin embargo, no todo es dejarse llevar por la paz y quietud del lugar, si no que además hay cómo entrenar las piernas. Primero, a todos los lugares hay que ir caminando, así que de todos…
Un diamante se esconde en Brasil (y III)


