En la mayoría de casos, el éxito de un viaje se mide por su organización, ya que, vayamos a donde vayamos, no vamos a poder deshacernos del dinero tan fácilmente como nos gustaría. Los viajes tienen su coste, pero si podemos asumirlo y contamos con los imprevistos, nos daremos a la tranquilidad, al disfrute y a explorar nuestro destino.
Haciendo cuentas

Lo más caro suele ser el transporte y el alojamiento. Si quieres gastarte poco dinero, busca compañías low cost o alternativas como compartir el vehículo. En el último lustro han proliferado páginas que se dedican a poner en contacto a gente que hace viajes con su coche y a pasajeros que necesitan un conductor. Acógete a las normas de la compañía que utilices para no darte sustos.
En cuanto al alojamiento, no te quedes con el primero que veas bien de precio. Hay multitud de páginas con buscadores, así que, aunque parezca engorroso, compara. Depende del plan en el que viajes, un albergue puede ser tu mejor aliado, pero si no te gusta eso de compartir habitaciones con extraños, lo siguiente más económico es un B&B (bed and breakfast). Si tu economía no es muy limitada, encontrar hotel no es un drama.
Cubiertos los dos temas básicos, nos queda pensar en la comida, porque a pesar de estar de vacaciones nuestro estómago sigue trabajando y tenemos que darle carburante. También es importante el desplazamiento por nuestro destino.
A menos que seas un sibarita extremo, puedes pasar de comer en restaurantes. Lo que no te aconsejo de ningún modo es que te arriesgues con los puestos callejeros, por muy baratos que sean. Olvida eso a menos que quieras que tu viaje se agüe por un dolor de estómago. Si decides seguir adelante, asegúrate de que el puesto parece más o menos limpio.
Comprar pan de sándwich y companaje, a la larga, resulta más económico. Tiene poco glamour, estoy de acuerdo, ¿pero hemos viajado para comer o para disfrutar? Esta opción no es incompatible con probar la gastronomía típica del destino, ya que una noche puedes dedicarla a cenar fuera. Dentro de este apartado también entra la bebida: recuerda que el alcohol suele ser especialmente caro.

En cuanto al desplazamiento, infórmate antes de llegar a la ciudad que visitas. Quizás puedas ahorrar comprando un bono de autobús para una semana, un bono de metro o valerte de alguna clase de descuento. No resulta difícil encontrar las páginas de las compañías que operan con los medios de transporte urbanos.
Antes de llegar, supongo que le habrás echado un vistazo a la oferta turística y te habrás informado de los horarios de visita a los museos, pinacotecas o atracciones, así como del precio. Si no tienes descuentos (que a veces vale hasta ser de la Unión Europea para eso), mala suerte. Piensa cuántas veces vas a volver y si merece la pena, lánzate. Ya ahorrarás de otro sitio.
Recapitulando, las partes importantes del presupuesto son:
- Transporte (avión, tren, coche…)
- Alojamiento
- Comida y bebida
- Transporte urbano
- Actividades
La fórmula para obtener el presupuesto ideal es simple: calcula tu gasto medio por día (esto incluye el precio de alojamiento por noche, la comida y el desplazamiento) y lo multiplicas por los días que pases fuera. Luego le sumas el transporte y las actividades que hagas. Después añade un diez-quince por ciento del total en concepto de imprevistos.
¿Es asumible? Viaje listo. ¿No es asumible? Podemos buscar otro destino.

