Se encuentra al sur de China, en las montañas de la ciudad de Kunming, capital de Yunnan.
Criticado por muchos, que lo consideran una especie de zoo o parque temático denigrante, el Imperio de los Enanos abre sus puertas al público desde 2009 y es el hogar de más de un centenar de personas que sufrían marginación y maltrato en sus pueblos o lugares de origen.
Allí, alojados en pequeñas casitas de curiosas formas y ataviados como personajes de cuento, esperan la visita de cientos de turistas que acuden a visitar este pintoresco lugar.
Chen Mingjing, empresario y creador del parque, cuenta que fue durante un viaje en tren en el que coincidió con tres viajeros afectados por este problema, cuando comenzó a idear este lugar.
En China, al igual que ocurre en muchos otros lugares, el enanismo es un problema que suscita una fuerte discriminación. Las personas afectadas por enanismo no tienen muchas esperanzas de llevar una vida digna si no cuentan con la protección de su familia. Muchos de ellos, incluso piensan en el suicidio como única solución.
La ciudad de los enanos genera expectativas para la mayor parte de sus integrantes, donde el principal requisito es no medir más de 130 centímetros. Lejos de ser bufones para los turistas que visitan los visitan cada día, sus moradores se sienten artistas, actúan como cantantes, bailarines, actores, y ya no provocan burlas, sino ilusiones.
Cuidan de las instalaciones, donde viven sin gastos de alojamiento y reciben un sueldo al que no podrían optar en ningún otro entorno laboral. La mayoría de ellos declara que trabajando allí son felices y han dejado de sentirse discriminados, ya que todos son iguales, como una gran familia. Además, reciben clases de danza y cursos de inglés.
El parque de los enanos ha generado una gran polémica entre los que lo ven como una especie de circo de los horrores, donde el público acude motivado por el morbo, y los que lo ven como una oportunidad para las personas afectadas por esta enfermedad, como un ejemplo de superación ante las dificultades, un ejemplo de que todos somos capaces de hacer las mismas cosas aunque nuestra condición física sea diferente.
Dicen que todo depende del cristal con el que se mira, del enfoque que queramos dar a las cosas. En ese caso, ¿por qué no hacerlo desde una perspectiva positiva? ¿Qué importa que este lugar sea negocio para unos si es esperanza para muchos otros que las tenían perdidas?
En cualquier caso, es un buen ejemplo para reflexionar ya que, cada día, son más las personas que llaman a la puerta de este pequeño mundo en busca de la oportunidad que parte de la sociedad les niega.


