No sé por qué, hoy me levanté con Lituania en mente. Mi corta visita al paí­s -invertí­ diez dí­as en las tres repúblicas bálticas, es decir Lituania, Letonia y Estonia- hace tres años, fue de unos cinco dí­as, en los que Vilnius, la capital, fue la sede de operaciones. En esta entrada les contaré las cosas que más me impactaron durante mi paseo por allí­:

1.- Lituania en lituano se dice “Liétuva”, pronunciando como se lee, quizá con una breví­sima pausa entre Lié y tuva: Lié-tuva. Personalmente me gusta mucho más la sonoridad local que la que usamos en castellano.

2.- Los nombres masculinos -los femeninos no- tienen una curiosidad muy interesante: por las caracterí­sticas del idioma lituano, que utiliza declinaciones, todos acaban en -as. Si uno piensa en todos los nombres que conoce (Arvydas, Sarunas…) de personalidades delCuriosidades lituanas (I) - 270107_lietuva paí­s -que probablemente se reduzcan a jugadores de baloncesto- verá que la regla se cumple al cien por cien (aunque hay unas pocas excepciones). Los nombres propios lituanos masculinos acaban siempre en -as; los nombres de origen extranjero que por influencia bí­bilica o la que fuera fueron llegando al paí­s fueron “lituanizados”. Por ejemplo, en lugar de Juan, John, Jon o las mil maneras de llamar a El Bautista que hay en cada idioma, los lituanos lo llama Jonas (pronunciado Ionas). Lo divertido es que esta regla va más allá del nombre adaptado por la historia, si no que también atañe al visitante. Si usted se llama Manuel o Ramón, cuando visite Lituania será rápidamente transformado en Manuelas o Ramonas, respectivamente. La lista acaba donde su imaginación: Jesusas, Javieras, Raúlas, Miguelas… ¡No se ofenda, a ojos de los lituanos su masculinidad seguirá intacta! Cuando su nombre acabe en vocal, la terminación será -sas: por ejemplo, Ignacio serí­a Ignaciosas, o Nachosas, como usted prefiera. Esta divertida costumbre se extiende a las estrellas de Hollywood y demás extranjeros famosos, que son conocidas por sus nombres -y excepcionalmente en este caso- por sus apellidos lituanizados. Por ejemplo, pude ver con mis propios ojos un cartel anunciando una pelí­cula de Jackas Nicholsonas. Antes de abandonar el paí­s, pregunté tí­mido cómo se dirí­a el nombre de cierta estrella gringa, y mis temores se confirmaron. Sí­, se dice tal cual: Bradas Pittas.

Ejercicio de comprensión: pruebe a lituanizar los nombres y apellidos del presidente de gobierno español, y del máximo lí­der de la oposición. Verá cómo en seguida les perderá el poco respeto que todaví­a les guardara.

3.- Como comenté arriba, la terminación -as sólo se aplica a los nombres masculinos. Los femeninos pueden acabar en lo que sea. Sin embargo, las mujeres tienen en sus apellidos un don muy curioso, y muy práctico si uno lo quiere ver así­. El apellido de una mujer cambia si está casada o soltera. ¡Menuda cosa, dirán los lectores, eso sucede en muchos paí­ses! Pero en Lituania, el asunto es diferente: las mujeres no sólo heredan el apellido paterno o marital según el caso, sino que en ambos supuestos, a la raí­z que forma el apellido se le añade una terminación diferenciada que significa “hija de” o “esposa de”. Por ejemplo, si termina en -aite vendrí­a a ser una mujer soltera, y si termina en -iene, casada. ¡Se acabaron las molestas suposiciones y dudas cuando uno va a una tienda y lo atiende esa hermosa dependienta! ¡Todo queda aclarado en la etiqueta que lleva con su nombre! Las complicaciones, que siempre llegan, son otras…

4.- Interesante también resulta, ahora que me he puesto a hablar de mujeres (mañana hablo de hombres para compensar), el tema de los ojos de las lituanas. Las lituanas son mayormente rubias, blancas o rosadas y de ojos claros, y aunque eso en mi opinión no es condición ni necesaria ni suficiente para hablar de la belleza de alguien, de las mujeres lituanas podemos decir que sí­, que son muy lindas. Tienen una expresión facial y una manera de hablar muy dulces, que las hace aún más adorables. Pero cuidado, porque puede llevar a engaño la mirada de una lituana (como la de cualquier mujer ahora que lo pienso, pero ése es otro tema). Las chicas lituanas son muy mironas. Cuando te cruzas con ellas, se quedarán mirándote fijamente, analizándote de arriba abajo sin ningún miramiento y sin importarles nada que te des cuenta, no desviarán la mirada por eso. El cuidado consiste en que el hecho de que te estén mirando no implica que les gustes: es que, simplemente, les gusta mirar y analizar, y no se cortan, aunque no medie ningún interés de ninguna clase por medio. Hago esta aclaración porque hasta que no te la hacen, cuando paseas por Lituania te crees el hombre más deseado del universo, cuando lo cierto es que las mujeres te miran del mismo modo que mirarí­an a Mr. Bean: mera curiosidad. Y por si no lo sabí­an, el choque con la realidad es el peor choque que existe.

Y con este agridulce sabor de boca es que los dejo hasta mañana, en que continuaremos con estas curiosidades lituanas con un rico entrante: el único plato que no pude terminar en toda mi vida, y no porque no estuviera rico.

http://i1.wp.com/www.guiadeltrotamundos.es/wp-content/uploads/2013/04/270107_lietuva.jpg?fit=256%2C193http://i1.wp.com/www.guiadeltrotamundos.es/wp-content/uploads/2013/04/270107_lietuva.jpg?resize=150%2C150adminEscandinavia y Mar BálticoEuropaLituaniaNo sé por qué, hoy me levanté con Lituania en mente. Mi corta visita al paí­s -invertí­ diez dí­as en las tres repúblicas bálticas, es decir Lituania, Letonia y Estonia- hace tres años, fue de unos cinco dí­as, en los que Vilnius, la capital, fue la sede de operaciones....Curiosidades lituanas (I) -