Pongámonos serios: hablemos de la malaria

Con el post de ayer, en el que les contaba los atractivos de Manaus, maravillosa capital del estado Amazonas de Brasil, me quedé algo preocupado por no haberle dado la importancia que merece al tema de la malaria. Además de recomendarles lugares increi­bles de todo el mundo, Gui­adeltrotamundos pretende ser una guía en el sentido más amplio de la palabra, para el viajero y el mochilero, y nuestro deber es cubrir todo aspecto que sea de utilidad a nuestros lectores: la salud entre otros.Pongámonos serios: hablemos de la malaria - 040107_malaria

La malaria es una enfermedad que transmiten las mosquitas (los machos no pican) Anófeles con su picadura, que inoculan un parásito llamado plasmodium (de ahí­ que también se conozca la enfermedad como paludismo). Afecta a más de doscientos millones de personas en todo el mundo cada año y, anualmente también, causa la muerte de más de un millón de personas, especialmente niños en el área subsahariana. No existe vacuna para este flagelo. Hay que tener en cuenta, como se ve en la figura, la presencia de esta enfermedad cuando viajemos a algunas zonas de América, casi toda África y el sudeste asiático. Y aquí es donde algunas personas se asustan y deciden ir a pasar sus vacaciones a Londres. ¡Hay que tener cabeza! El viajero responsable no es el viajero paranoico.

Aunque no exista vacuna, sí­ existen profilaxis (medicamentos que sirven para prevenir el contagio). Estos medicamentos, de elevados precios, alta probabilidad de molestos efectos secundarios, y más del 90% de efectividad, son la opción más utiliazada por los visitantes a estas áreas. Lo que ocurre es que hay que saber usarlos, por varios motivos.

Las profilaxis para la malaria -existen varias marcas, como Lariam o Malarone- no pueden usarse todo el tiempo que uno quiera. Después de varios meses de utilización, se vuelven nocivos para el ser humano (para el hí­gado en particular) y hay que suspender su uso. Mucha gente ve el mapa que se muestra arriba a la derecha y se dice “bueno, como yo voy a viajar por Sudamérica, por si acaso yo empiezo a tomar las píldoras el dí­a que salgo para allá y dejo de tomarlas cuando regrese a casa. Mejor prevenir que curar”. Eso no tiene ni pies ni cabeza. En Rí­o de Janeiro o en Lima las posibilidades de contraer malaria son tan bajas como en Parí­s. Los mapas -inclusive el que adjunto- muchas veces son engañosos. Este pareciera decir que en Bogotá, capital de Colombia, el riesgo de paludismo es alto, cosa que es falsa: en Bogotá no hay malaria. Las pí­ldoras hay que tomarlas poco antes de entrar en territorios con presencia clara de la enfermedad, como por ejemplo la selva amazónica, y dejar de tomarlas al salir. El exceso de celo puede darnos más problemas y el “por si acaso” puede salir muy caro: un uso continuado e innecesario de la medicación puede arruinar nuestro viaje a base de efectos secundarios.

La malaria, como he dicho, no tiene vacuna (aunque hay algunos intentos que tienen cierta efectividad), pero eso no quiere decir que no tenga cura. Sirva como ejemplo el caso de Manaus, que es el que trajo este tema al blog. Allí­ nadie toma las píldoras. La primera reacción del lector será creer que es que son inmunes por naturaleza y que por eso no afecta a los habitantes del lugar. Falso: en Manaus viven y trabajan brasileros de todo el país, es una ciudad más. De ellos muchos nacieron y crecieron en zonas libres de paludismo (como el sur del paí­s) y genéticamente son tan amazónicos como los miembros de ABBA. Cuando alguien en Manaus se enferma, se lo toma con tranquilidad: va al hospital, lo internan y en un par de días sale caminando. ¿No me creen? Sirva el siguiente dato como remate: en Brasil la profilaxis contra el paludismo no se comercializa. Si vas a una y mil farmacias, te dirán que eso no se vende allí, si no “sólo en Europa” (lo sé por experiencia propia). Los habitantes de Manaus conviven con la malaria como nosotros con la gripe.

¿Quiere decir esto que no merece la pena tomar esas pí­ldoras? Falso también: la malaria se vuelve muy peligrosa (mortal inclusive) cuando o bien ignoramos sus sí­ntomas, o bien reaccionamos tarde ante ellos. Si tenemos fiebre continua, diarreas, dolores de cabeza, hay que correr al médico. El peligro está en que, si no estamos protegidos y nos hallamos en mitad de la selva, a tres o cuatro dí­as del doctor más cercano, la malaria puede llegar a rendir nuestras defensas y allí­ es cuando podemos enfermar gravemente, entrar en coma o morir. Por eso, en zonas selváticas y sobre todo alejadas de centros de atención médica, la ingestión de la profilaxis es imprescindible. Además, aunque sea curable, muchas veces es reincidente y sus efectos vuelven a aparecer intermitentemente durante el resto de nuestra vida, lo que puede ser una molestia considerable (tener que suspender tu boda para que te hospitalicen un par de dí­as porque hace diez años te picó un mosquito amazónico tiene que jorobar bastante). Por otro lado, las variantes de malaria son distintas, siendo la africana la más peligrosa con diferencia.

Como la malaria se transmite exclusivamente por picaduras de mosquitos, la protección contra ellos también se antoja fundamental si nos internamos en sus dominios: ropa clara y suelta, mangas largas en camisa y pantalones, repelente de insectos y, si es posible, aire acondicionado o ventilador donde durmamos. Los mosquitos amazónicos son persistentes, fuertes (pueden atravesar tu ropa sin esfuerzo), trabajan en equipo (“todos a por el guiri” viene a ser su grito de guerra) y no le temen a la muerte: son unos pequeños cabrones. Si te pican (y lo harán) no te alarmes: que un mosquito te pique no quiere decir que te vaya a contagiar. No todos los mosquitos transmiten el paludismo, del mismo modo que no todos tus ligues tienen el SIDA; pero en ambos casos, mejor prevenir. Sin olvidar que así­ como no utilizas tres condones y un calcetí­n en tus relaciones, ni usas preservativo cuando paseas con tu pareja por el parque, así­ tienes que tratar con la malaria: con respeto y responsabilidad, pero sin miedo ni paranoia.

Por último, y antes de los enlaces de interés, recomendarte lo obvio: antes del viaje, consulta con tu médico. La Sanidad Pública española cuenta con un departamento, con sus correspondientes oficinas, especí­ficamente dedicado a esta materia.

www.msc.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/centrosvacu.htm Centros de Medicina Exterior en España. Aquí pueden informarte y darte consejos sobre qué precauciones sanitarias debes tomar antes de viajar, dependiendo de tu destino.
http://es.wikipedia.org/wiki/Malaria La malaria según wikipedia.
www.who.int/topics/malaria/es Consejos, artículos, y enlaces, casi todos en inglés, de la Organización mundial de la Salud (OMS). El mejor lugar para darse cuenta (y deprimirse) de por qué la malaria o paludismo no resulta tan preocupante para un turista como para un ciudadano africano.

¿Mi consejo final? ¡No te prives de nada por miedo a la malaria! Toma las precauciones necesarias y a disfrutar.

7 Comments - Escribir un comentario

  1. Cecilia: hay una pequeñísima zona de paludismo al norte de Argentina, pero de riesgo ínfimo. Tengo entendido que es en algunas zonas fronterizas con Paraguay y Bolivia. Pero, insisto, el riesgo es bajo. ¡Saludos!

  2. Hola!, Mi nombre es Micaela y quiera hacer una consulta.
    Yo y mis dos amigas viajaremos a sudamerica. LLegaremos a Venezuela para año nuevo, luego bajaremos a Bolivia por el amazonas para luego subir por peru hasta Colombia. En total estariamos tres meses aproximadamente. Nuestra idea es visitar diferentes comunidades indigenas del interior de los paises. Mi pregunta es como hacer la profilaxis antimalárica durante tanto tiempo. Y si es necesario tomar recaudos para otras enfermedades. P.ejem. la fiebre amarilla.
    Desde ya les agradezco su colaboración.
    Micaela

  3. Si eres de España, toda la información que necesitas está en http://www.msc.es/profesionales/saludPublica/sanidadExterior/salud/centrosvacu.htm

    La seguridad social tiene oficinas especializadas en el tema. De todos modos, si mal no recuerdo, tres meses de profilaxis no es problema: creo que el límite está en cinco o seis meses máximo. De todos modos no estarás el 100% del tiempo en zonas palúdicas, y puede que tengas chance de aliviar tu cuerpo suspendiendo el tratamiento entre zona palúdica y zona palúdica.

    Te recomiendo la ruta: Caracas-Santa Elena Uairén- Manaus-Porto Velho, y de ahí directas a Bolivia, o también a través del Mato Grosso. ¡Suerte!

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