Cuando te encuentras con el Mundo Perdido (y II)

Ayer les contaba lo mucho que merece la pena una visita a Roraima, tepui de aspecto extraterrestre situado en la triple frontera entre Venezuela, Brasil y Guyana. Les prometí­ que hoy les contarí­a cómo se llega hasta ese mágico lugar (¿no esperarí­an que a un Mundo Perdido se fuera a llegar en bus o tren, verdad?) y aquí­ estoy, para cumplir mi promesa. Si bien como les digo esta maravilla natural comparte (o es compartida) por tres paí­ses distintos, la opción es hacerlo desde Venezuela. Santa Elena del Uairén, casi en esa misma triple frontera, tiene todo lo necesario: alojamientos, restaurantes y maneras de organziar la caminata. TécnicamenteCuando te encuentras con el Mundo Perdido (y II) - 200107_roraima está prohibido hacer la excursión por cuenta propia, y hay muy buenas razones para que sea así­: desde las ecológicas hasta las de seguridad. Tendrás que rascarte algo el bolsillo para esta aventura (¿no esperarí­as que visitar un Mundo Perdido iba a salirte barato, verdad?)

La caminata o paseo dura mí­nimo seis dí­as (aunque hay opción de ir en helicóptero, esto es una página para mochileros, no pienso perder ni mi tiempo ni el de ustedes hablando de tarifas inalcanzables), seis dí­as de casi continua marcha: tres dí­as para ir, uno para pasear por la cima, dos para volver. La extensión de la visita es la que hace que cuando nos dicen el precio por primera vez nos asustemos: pero si pensamos que son seis dí­as con guí­as, comida, transporte terrestre, alojamiento y porteadores, todo incluido, nos daremos cuenta que el precio -que suele superar tranquilamente los 180-200 euros por persona, por los seis dí­as- no es para nada algo excesivo. En Internet verás precios mucho más deprimentes que éste: hay que saber negociar, y para negociar se necesita tiempo. A veces reculamos ante precios así­, pero si nos lo planteamos lógica y positivamente, 180 euros es lo mismo que ir diez veces al cine (con palomitas y un refresco). Y aquí­, en lugar de ser espectadores de una aventura de dos horas, somos los protagonistas de una aventura de casi una semana. ¿A que 180 euros ahora ya no parecen tanto?

Santa Elena tiene mil agencias de turismo que organizan la ascensión. Los precios son negociables de mil y una manera (si tienes o no tienda de campaña propia, si llevarás tu comida o la llevarán los porteadores, si son muchos turistas o pocos, etc.) Recomiendo juntarse con otras personas que quieran hacer la excursión también, porque se negocia mejor con las agencias que organizan las caminatas: más personas, más barato. Recomendar agencias es algo que no suelo hacer, pero cuando visité Roraima, lo hice con un grupo de indí­genas pemones, que estaban intentando organizarse como agencia ellos mismos. Lo normal es que un rico caraqueño ponga el dinero para establecer la compañí­a, y que los habitantes del lugar hagan el verdadero trabajo: cargar, guiar, pasar una semana lejos de su familia, etc. No necesito aclararles además quién obtiene el mayor beneficio del negocio, ¿verdad? No sé si Balbina, Tomás, Jesús y olvidé el cuarto nombre habrán conseguido organizarse como entidad propia o no, pero de todos modos de corazón yo te los recomiendo, hayan podido independizarse o no, su trabajo y esfuerzo fue impecable. Puedes ponerte en contacto con ellos en este correo electrónico, de Balbina: [email protected] Y los saludas de mi parte.

La caminata es algo dura, no vamos a engañarnos. Aunque son generalmente no más de cuatro o cinco horas al dí­a, hay que tener una cierta forma fí­sica. ¡No es para asustarse, pero seis dí­as caminando con mochila no es una excursión a La Pedriza! Algunos, para ahorrar costos, se llevan su propia comida: y comida para seis dí­as es mucho peso en la espalda. Mi humilde opinión es que por empeñarnos en ahorrar pelas, acabamos sufriendo más de lo necesario y por treinta euros terminaremos resoplando, agotados y de mal humor. Algo especialmente triste puesto que el camino es interesante, con los guí­as explicándote sobre la fauna y leyendas locales, cruzando rí­os aferrados a una cuerda que une sus orillas, admirando el paisaje, y el tercer dí­a, el de la ascención de lo alto del tepui, toda una experiencia que hará que tu corazón se acelere con la misma intensidad que se agotan tus piernas. Pero merece la pena: arriba del todo, te espera otro planeta. ¿No esperarí­as que subir hasta el Mundo Perdido iba a ser fácil, verdad? Pero allí­ estás, y ahora sólo queda lo más fácil: disfrutarlo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Roraima_%28tepuy%29 Casi toda la información sobre Roraima la proveen agencias turí­sticas. Sólo Wikipedia parece dar un poco de información sin mediar el vil metal de por medio.

Aunque la página de la alcaldí­a (alcaldí­a en Venezuela no es el tipo de división administrativa del mismo nombre que hay en España) de La Gran Sabana, cuya capital es Santa Elena del Uairén, no tiene mucha información, lo cierto es que su escudo lo dice todo sobre el área. Una imagen vale más que mil palabras.

Ya saben lo que opino de fotos y videos, pero como persona tolerante y comprensiva que soy, siempre les doy una opción. La siguiente, a pesar de la reprochable selección musical y su espí­ritu inequí­vocamente guiri, es una buena muestra audiovisual de lo que te encuentras en el camino y la cima.

Preguntas Muy (o bastante) Frecuentes

-¿Por qué deberí­a yo visitar Roraima?
Por sus paisajes extrasiderales. Por su geologí­a milmillonaria. Por su endemismo (que no es lo mismo que endemia, esto es endemismo) floral y de fauna. Por la aventura del camino. Por la cultura local. Por el vértigo de las vistas panorámicas y acantiladas. Por la ilusiónde toparte con un dinosaurio en cualquier momento. “Ilusión” dije, tampoco te pases. Y porque pocos -Lázaro entre otros- tienen la oportunidad de ir a otro mundo, volver y contarlo.

-¿Cómo se llega hasta Santa Elena?
Mayormente en bus, aunque hay algunas lí­neas avionetiles habilitadas. Desde Brasil Boavista es la ciudad con cierta entidad más cercana. Santa Elena tiene un inequí­voco sabor brasilero por tratarse de una localidad fronteriza. la gasolina en Venezuela es tan escandalosamente barata -30 litros por un mí­sero euro- que no es raro ver coches brasileros llenando sus tanques (y poco menos que hasta sus maleteros) en Santa Elena. Dentro de Venezuela, hay buses desde Ciudad Bolí­var y desde Caracas, entre otras. Desde Caracas en viaje es bien largo: unas veinte horas para los 1.400 km que las separan no es exagerado. Afortunadamente “en medio” del camino hay otras opciones, el Salto íngel por ejemplo, que se visita desde Ciudad Bolí­var, ciudad que tiene un par de curiosidades que merece la pena ver, como la represa Gurí­, la segunda más grande de Sudamérica.

-¿No puedo ir por mi cuenta?
Bueno, no sé hasta qué punto hay una prohibición activa (que yo sepa la hay, pero no sé cuánto de efectiva tiene). Los motivos son varios y yo siempre pido un poco de respeto a estas regulaciones. Roraima es un lugar único y extremadamente sensible: durante millones de años el hombre no ha llegado a sus cumbres (los indí­geneas locales los evitaron hasta el siglo XX por ser la morada de los espí­ritus de sus antepasados). La cima del tepui es tan exageradamente sensible, que los tours organizados están preparados para llevar de regreso todo tipo de residuos sólidos (sí­, esos residuos en los que piensas también). Siendo sinceros, la gente que viaja por su cuenta no tendrá estas consideraciones. Y un recuerdo por aquí­ que dejó uno y otro que dejó por allá la otra pueden no sólo arruinar el paisaje, si no además afectar gravemente el equilibrio ecológico. Hablitando el turismo sin control, además, facilitamos esa estúpida maní­a de llevarse “recuerditos”, en Roraima por ejemplo cristales de cuarzo, que abundan pero no se reproducen por esporas. Como siempre: llévate todo lo que trajiste, y no te lleves nada que encuentres. Por otro lado, la cima del tepui no es un sitio ni fácil ni seguro para recorrer. Es muy difí­cil desorientarse y hay suficientes cuevas, huecos y acantilados como para morirse varias veces en un sólo dí­a. Además, no conociendo los lugares con detalle, te perderás las atracciones más escondidas y recónditas.

-¿Qué lugares son ésos?
El abismo, la cueva de los guácharos, el valle de los cristales y un largo etcétera. Hay una posibilidad para los que quieran pasar más de un dí­a en la cima -obviamente pagando extra- de caminar hasta el hito de la triple frontera. No tiene nada de especial, pero puede resultar atractivo para los coleccionistas de fotos llamativas (En lugar de “y este soy yo junto a la Torre Eiffel”, poder decir “y este soy yo en el hito en mitad de la nada que divide a Brasil, Venzuela y Guyana al mismo tiempo”).

-¿Es cierto que es una zona de alta actividad OVNI?
Eso dicen. Yo no vi ninguno. Tampoco vi dinosaurios. Al que si vi fue a Elvis Prestley, subiendo con otro grupo de mochileros. Definitivamente esa fruta que probé de camino era alucinógena.

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