Portunhol, o idioma del futuro (II)

Una vez entendidas y asimiladas las dos reglas básicas (lo que acaba en –ción/sión en castellano, acaba en –síço en portugués, y lo que en castellano empieza con h, en portugués lo hace con f), y conociendo sus excepciones (sobre todo en el segundo caso) llegamos a la feliz realidad: hablar portugués es muy fácil. ¿No? Observa los siguientes ejemplos, a la izquierda en castellano y a la derecha en portugués:

si = si.
por favor = por favor.
amigo = amigo.
chocolate = chocolate.
comida = comida.
bebida = bebida.

Desafortunadamente, no todo es lo que parece, y hablar portugués tan bien como José Saramago habla castellano no es algo que se consiga en un par de dí­as. Aunque los ejemplos anteriores son ciertos (y muy útiles) la triste realidad no es tan fácil. El primer problema con el que nos encontramos es la pronunciación del portugués de Brasil (la del de Portugal no puedo decir, pues la desconozco), que tiene una serie de particularidades muy desconcertantes al principio, y adorables cuando nos hemos acostumbrado a ellas. Esto son los trucos más importantes:

1.- Si la palabra acaba en -te, no se pronuncai /te/, si no /chi/. Ejemplo: chocolate se pronuncia /chocolachi/, Belo Horizonte se pronuncia /belo orizonchi/. Esto se aplicaPortunhol, o idioma del futuro (II) - 230207_portunhol exclusivamente a las palabras que terminan en -te, no a esa sí­laba en cualquier posición (pronunciaremos temor como /temor/, no como /chemor/).

2.- La j, como en casi todos los idiomas del mundo menos el castellano, es suave. En el caso brasilero, se pronuncia parecido a como dirí­amos John en inglés.

3.- Derivados de la regla 1 son las palabras extranjeras, en especial las inglesas, a la que añaden una i al final de las mismas, aunque no las llevara en el idioma de Shakespeare. Los brasileros no pronuncian internet como /internet/, si no como /internechi/. Esta terminación se amplí­a a las palabras sajonas que acaban en consonante, por ejemplo los géneros musicales: el hip hop no será entonado como /jip jop/ si no como un adorable /jipi jopi/. ¡Quien no me crea no tiene nada más (ni nada menos) que ir a Brasil y comprobarlo por sí­ [email protected]! Las bandas musicales también son ‘brasileñadas’, siendo el ejemplo más notorio (y en mi opinión superior al original) una banda británica de rancio abolengo. Pink Floyd, en Brasil, se pronuncia /pinki floiyi/, siendo la /y/ una j como en John. ¡No me digan que no suena genial!

4.- Rí­o de Janeiro, que por cierto significa Rí­o de Enero, no se pronuncia tal cual. Todas las palabras que empiezan por r tienen una sonoridad suave, como una j dulce, similar a la h de hello en inglés. Por tanto, basta de aturdir a los locales con su pronunciación peninsular. A partir de ahora, y con las reglas que acaban de aprender, dirán suave y dulcemente algo así­ como /jí­o de yaneiro/.

5.- Volviendo a los géneros musicales, una palabra que genera confusión (y que gracias a los puntos 3 y 4 el lector ya sabrá pronunciar) es el rock. Cuando un brasilero le diga “eu gosto muito de /joki/” no les estará diciendo ni que le guste cierto deporte (Hockey) ni las pelí­culas de Silvester Stallone (Rocky), sino que sus largas melenas y chaquetas de cuero son algo más que una vestimenta: un modo de vida.

6.- Por último, la regla más conocida o popular: nh es el equivalente a la querida ñ castellana. Sonho significa sueño, y se pronuncia /soño/. El ejemplo más edificante de esta pronunciación se encuentra en la palabra piranha. Además de nombrar al simpático pececillo voraz que puebla amplias regiones del paí­s, la palabra tiene otro significado. Como muestra de cómo los idiomas siempre aportan términos propios de la fauna y floclor locales, así­ como de que algunos conceptos machistas son de aceptación internacional, a una mujer que es muy fácil o devorahombres, una “loba” se le dirí­a en España, en Brasil se la denomina despectivante del siguiente modo: “¡¡piranha!!”. No me digan que en guí­adeltrotamundos no se aprende de todo…

Llegados hasta aquí­, el portunhol/portuñol está casi a punto de caramelo. Mañana finalizaremos el curso con palabras y verbos de utilidad diaria cuya familiaridad con el castellano es indiscernible. Por ejemplo, aprenderá que los dí­as de la semana en portugués son la cosa más irritante -y más lógica a la vez- que uno pueda encontrarse en los idiomas latinos.

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