Siéntase van Gogh (conservando sus orejas)

Otra de las visitas imperdibles que recuerdo en el sur francés fue la pequeña ciudad de Arles, otra joya provenzal. A riesgo de resultar repetitivo, prácticamente todas las localidades de esta región gala son hermosas y es difícil decidirse por una u otra a la hora de visitarlas. En este blog ya les he hablado de Moustiers-sainte-marie y de Lâ Isle sur la Sorgue, y no son los únicos lugares que regala el sur de Francia, tan cómodo de visitar si se dispone de vehí­culo propio. Arles tiene, además de su belleza en-si misma, dos atracciones principales. Bueno, en realidad, una atracción principal y una secundaria.

La secundaria consiste en una serie de ruinas romanas, como el teatro y el anfiteatro, además de unas termas. El anfiteatro es actualmente utilizado para las corridas de toros. Son unas ruinas bastante bien conservadas, pero tampoco espectaculares, y la visita a Arles no se hace obligatoria por esto.

La visita a Arles se hace obligatoria por la simple pero brillante idea que tuvieron los arlesianos, consistente en sacar partido de la estancia de Vincent van Gogh en la ciudad francesa. El brillante pintor holandés llegó a Arles en 1888, y fascinado con la belleza del lugar, dio rienda suelta a su prolí­fica ceatividad y fue aquí­ que pintó algunas de sus obras más famosas, como Terraza del café de Noche, La habitación de Vincent en Arles, El Puente de Langlois y otras. Para los amantes del morbo barato, también fue en Arles donde su locura se acentuó -algo que misteriosamente me ocultaron en la oficina de turismo del lugar, sin duda para que yo no temiera sufrir idéntica suerte- locura que loSiéntase van Gogh (conservando sus orejas) - 080307_arles empujó a cometer allí­ mismo su autolesión orejil, de la que un grupo donostiarra sabe mucho. Un año después de llegar a la ciudad, fue internado en un manicomio en la vecina Saint-Rémy.

La brillante idea turística consiste en colocar reproducciones de sus cuadros en los lugares estratégicos donde se supone que el gran artista situó su caballete. Reproducciones al aire libre, sobre un hito de cemento, la mejor excusa para seguir un recorrido por las atractivas calles del lugar, sin perder detalle. En la foto se observa la reproducción de Terraza del café de Noche, con el café original al fondo (aunque algo tapado por el envidioso café vecino y sus ostentosas sombrillas rojas).

Arles es una ciudad lo suficientemente turística como para contar con todo tipo de servicios, desde restaurantes hasta alojamientos de -sin olvidar que estamos en la Eurozona- variadas categorí­as. Un pequeño y mágico lugar, cerca de otros pequeños y mágicos lugares, como son todos los que contiene la Provenza francesa. ¡No se lo pierdan!

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  1. Arles estuvo dentro de mi circuito de ruinas romanas en la provenza:Comence por Orange, y contine con Nimes y Arles. Para mi las mejores conservadas son las de Orange(teatro) y Nimes (circo-arena), pero es cierto que Arles tiene el encanto del conjunto, aunque muy turistico conserva el encanto de los pequeños pueblecitos, sin olvidar que desde alli entras en el parque de la camargue,donde puedes encontrar caballos salvajes, romerias, flamenco y dunas en la arena…….si ya se que suena muy español, y en realidad lo es, muchos españoles de segunda generacion que gustan de mantener costumbres e idioma. todo un encanto de lugar
    Sigue asi Mirko, un abrazo

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