Escapando del monzón: Entre Ladakh y Kashmir

Texto: Danilovich Lebowski.

Cuando el tan temido monzón empieza a asomar por la India se produce un efecto embudo entre los viajeros que pululan por el subcontinente, que acuden al frescor de las montañas huyendo del calor.

Pero ni siquiera las primeras estribaciones de los Himalaya quedan exentas de agua, y cuando el monzón alcanza estos paraí­sos de montaña no son muchos los refugios donde el viajero puede esperar a que pase el chaparrón. Ladakh es uno de ellos.

A Leh, ciudad más importante de la región de Ladakh, sólo se puede llegar en avión durante la mayor parte del año, ya que las carreteras desde Srinagar y Manali sólo están abiertas desde Junio hasta Octubre, dependiendo de las condiciones climáticas.

El viaje desde Manali hasta Leh es impresionante y con aventura incorporada, ya que dura dos dí­as, se pasa una noche en tienda en una llanura a más de 4.000 m de altura y el clima, no siempre favorable, puede hacer que el viaje se extienda algún dí­a más de lo previsto.

Escapando del monzón: Entre Ladakh y Kashmir - ladakh120807La carretera atraviesa varios pasos de alta montaña, entre otros Lachlung La (5060m), con unas vistas espectaculares de los Himalaya, y el segundo paso de montaña por carretera más alto del mundo, Taglang La (5328m).

Al poco de bajar el Taglang La, el valle de rí­o Gya te da la bienvenida a Ladakh con sus montañas de color rojo y verde, y unos paisajes que parecen de mentira.

Una vez dijo un fotógrafo que la India no es un paí­s de paisajes, sino de caras, de gente. Esto es así­ en gran parte del subcontinente, pero no en Ladakh, donde la simpatí­a y honestidad de sus habitantes se combina con el espectáculo sin igual de sus montañas, valles, lagos, pueblos y templos, haciendo de esta región un lugar único en el mundo.

Ladakh es uno de esos lugares que más parecen de otro mundo que de éste. Para el viajero resulta sumamente interesante, ya que la combinación de naturaleza y cultura lo convierten en irresistible. Es lo más parecido a lo que de debió ser el Tibet antes de la ocupación china, y el budismo está muy presente en todas partes. Perderse entre sus áridos valles para descubrir sus pueblitos y monasterios es todo un lujo para el viajero.

El viaje desde Leh hasta Srinagar (capital de Kashmir, región que en castellano conocemos como “Cachemira“) es tan bonito y trepidante como el de Manali a Leh. También dura dos dí­as. Esta vez se para en un pueblo, Drass, y se duerme en una cama caliente.

El segundo dí­a se pasa por el crí­tico paso de Zoji La (3.529m) donde el pésimo estado de la carretera puede dejarle a uno sin respiración en más de una ocasión, dependiendo siempre de la salud mental del conductor de turno. Viaje no apto para cardí­acos.

Al otro lado del paso se encuentra Sonamarg, donde se para a desayunar o a besar el suelo, según lo que haya sufrido uno. El valle de Sonamarg, a pocas horas de Srinagar, es otro de esos paraísos perdidos, lleno de pinares y llanuras verdes entre las montañas, como recién salido de un cuento. Es una pena que los eternos problemas entre India y Pakistán hayan convertido esta zona en poco recomendable para el turismo.

Escapando del monzón: Entre Ladakh y Kashmir - kashmir120807Lo interesante del viaje entre Leh y Srinagar no se encuentra sólo en las montañas, o en los paisajes, que cambian del árido-de-otro-planeta ladakhi, al “verde-de-cuento” kashmiri, sino en pasar de la calma budista de Ladakh al jaleo musulmán de Kashmir. Y este cambio de religión, por supuesto, lleva consigo un cambio en la gastronomia, en los templos, en el vestuario, en la forma de vida en todo. Una delicia para el viajero.

Srinagar es famoso por el lago Dal y por sus houseboats, barcos convertidos en hoteles dentro del lago, donde uno puede sentirse como un Majarahá por unos días, ya que algunos son auténticos palacios.

Comunicado por canales con el Dal, se encuentra el lago Nagin, mucho más tranquilo y recomendable para hospedarse.

Además del lago, en Srinagar hay varias cosas interesantes que hacer si uno tiene un par de dí­as.

La ciudad vieja tiene su encanto, y tanto un paseo en shikara (gondola) por sus canales, como andando por sus callejuelas no deja de ser de lo más atractivo. De lo mejorcito de la ciudad se puede decir que es la mezquita de Shah Hamdem, en pleno centro, con pinturas de colores que la adornan de arriba a abajo.

Los jardines mogoles que rodean la parte oriental del lago no tienen desperdicio, como tampoco lo tiene la mezquita de Hazratba, cuyos jardines, a la orilla del lago Dal y con vistas privilegiadas, se convierten en el lugar favorito de los locales para pasar el domingo por la tarde, tomando té salado y comiendo esos dulces gigantes deliciosos de los que se venden en el simpático mercado del barrio. ¿Qué más se puede pedir de un domingo?

La gran pregunta: ¿Kashmir es seguro para el turista?:

Escapando del monzón: Entre Ladakh y Kashmir - sriagar120807Respuesta: Aunque las embajadas de medio mundo (y el Ministerio de Asuntos Exteriores español) recomienden no acercarse a Kashmir, y menos por tierra, me atrevo a decir que sí­ es seguro, y especialmente bonito por tierra. El conflicto con Pakistán no está ni mucho menos resuelto, pero sí­ es cierto que las relaciones entre los dos paí­ses al respecto están en un buen momento.

En Srinagar la gente es especialmente simpática y acogedora con el turista, y aunque el conflicto esta ahí­, en alguna parte, el turista no tiene por qué enterarse. Eso sí­, la ciudad esta llena de trincheras, tanquetas, soldados y ametralladoras, pero bueno, como dirí­a Confucio, eso es parte del encanto, ¿no?

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  1. Great to go back to the memories of the travel from Manali to Leh!
    Great to realize the beautiful things in the transfer from Ladakh to Kashmir!
    Great to have a direct attestation about the real (no)danger of this area!
    Good job D. Lebowski!!
    Marcello

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