Si ayer hablábamos de la ciudad subterránea localizada en Australia, hoy no nos iremos muy lejos. Bueno, un poco, pero no cambiamos de continente. El sitio que descubrimos hoy es uno de los más fascinantes, insólitos y maravillosos de nuestro planeta Tierra. Es verdad que tiene muchos, pero cuando conozcas las cuevas Waitomo sabrás por qué las mencionamos.
La peculiaridad de estas cuevas situadas en Waitomo, Nueva Zelanda, no se debe al tipo de piedra o a unos colores atractivos, como veíamos en las montañas Danxia, sino a un insecto: el arachnocampa luminosa. Este bicho emite una luz propia que utiliza para atraer a sus presas.
Nosotros somos demasiados grandes para caer en sus pegajosas garras. De lo contrario, estos gusanos se habrían alimentado de decenas de miles de turistas porque el interés de la cueva reside, principalmente, en ver cómo brilla el interior, casi como si dispusiéramos de un planetario dentro de la cueva, así que se puede decir que estos primos de las luciérnagas nos han cazado.
El otro punto fuerte de la cueva es que en uno de sus niveles se puede contratar un paseo en bote junto a un guía, por lo que el precioso contraste de luz y oscuridad mejora ostensiblemente si nos decidimos a surcar el río subterráneo.

