Caracas, Buenos Aires y Bogotá: para gustos, las calles

Caracas, Buenos Aires y Bogotá: para gustos, las calles - buenos_aires-300x113En las cosas más insospechadas uno puede vislumbrar el carácter de las personas que habitan un sitio en particular: desde la ropa que visten, la música que escuchan, la comida que degustan… hasta el modo en que organizan las calles de la ciudad. Tres de las capitales más pobladas de Sudamérica, (Buenos Aires, Bogotá y Caracas, con sus 12, 7 y 5 millones de habitantes, respectivamente) tienen una organización urbana que llama la atención por diferentes motivos en cada caso. No me refiero a la arquitectura, los tipos de aceras/veredas, los edificios que la rodean, el mobiliario urbano, no… simplemente al modo en el que uno tiene que encontrar un hospital, un teatro, un cine, o la casa de un amigo. ¿Tienen nombre las calles? ¿Nombre de cosas, personas o de números? ¿Las calles están trazadas siguiendo un patrón, o a lo loco no más? ¿Las casas y edificios tienen un número que las identifique, o un nombre? Además de enseñarnos la idiosincrasia urbana de estos lugares, y compararla con el modo de ser de caraqueños, porteños y bogotanos, este texto no dará algunos consejos que nos servirán para localizarnos en ellas.

Caracas. Santiago de León de Caracas, su nombre oficial (que casi nadie usa, y fuera de Venezuela nadie conoce), fue fundada, fundida y refundada varias veces, admitiéndose en general 1567 como el año de su fundación, aunque recientemente se ha originado una polémica al respecto. La ciudad, no siendo exactamente costeña (la cadena montañosa de El ívila la separa del mar, y desde ningún punto de Caracas se divisa la costa) tiene el carácter de costa caribeña más estereotipado: es caótica, anárquica, desorganizada… Si uno no tiene que vivir aquí­, resulta divertida. Un tráfico loco, calles atestadas de gente de dí­a (y semidesiertas de noche), mucha bulla, ruido, basura, aunque en el año que llevo viviendo aquí­ la ciudad ha mejorado en algunos aspectos urbanos.

Las calles caraqueñas son fiel reflejo de este desorden. Excepto en el centro (donde son paralelas o perpendiculares entre sí­), la disposición de las calles es bastante aleatoria. Las calles tienen nombres, pero las casas no tienen número. La gente habla por zonas, por sectores y, sobre todo, por referencias. Nada de “Avenida Miranda número 345 por favor” al subir a un taxi, si no, por ejemplo, “Ahí­ en la Miranda, a la altura del elevado de los Ruices, frente al restaurante Arturo´s, al lado del Seniat”. ¡Esa es la dirección que entenderá el taxista! Los edificios no tienen número, si no nombre. ¿Ejemplo? “Lléveme a Chacao (un sector), al lado del IMGEVE (una tienda de electrodomésticos), al edificio Andrea (nombre del edificio donde vive un amigo)”.

Para añadir más confusión, en el centro de Caracas, las direcciones pueden ser de este tipo: “nos vemos en el edificio El Chorro, en la esquina El Chorro”. ¿Qué tal? Si uno no sabe que eso está en el centro, al lado del Metro la Hoyada, cerca de la Plaza Bolí­var, encontrar ese lugar en un mapa es poco menos que un suplicio. Te dan una dirección sin decir ninguna calle, ni plaza, porque en el centro de Caracas lo que tienen nombre son las esquinas, y por eso es que se sitúa la gente. Cada una (El Chorro, San Jacinto, El Muerto, La Bolsa…) tiene su historia y muchas veces muy curiosa. Una amiga argentina que viví­a en Caracas me dijo una vez: “el dí­a que descubrí­ que el nombre de las esquinas no tení­a nada que ver con el de las calles que la forman di un gran salto cualitativo a la hora de orientarme en Caracas”. ¡Qué gran verdad! La organización callejera caraqueña es propia del carácter caribeño de sus habitantes, afortunadamente ese mismo carácter será el que nos ayudará cuando preguntemos una dirección. Cualquiera estará muy dispuesto a ayudarnos, aunque -ojo- esté más perdido que uno y nos diga lo primero que se le pase por la cabeza. Si visitan Caracas, y pretenden orientarse con la sola ayuda de un mapa, no me queda más remedio que desearles suerte… la necesitarán.

Buenos Aires. La capital argentina, fundada originariamente en 1536, tiene buena parte de su geografí­a urbana diseñada de manera impecable: calles paralelas o perpendiculares, de idéntica longitud (100 metros), y porcentualmente es poco el kilometraje urbano que no sigue estas reglas (algunas diagonales importantes, y algunas cuadras o manzanas que miden menos o más de los 100 metros diseñados originalmente). Basta una vista aérea (ver foto) con Google Earth para comprobar que no es cuento lo que, valga la redundancia, cuento. Las calles o avenidas tienen nombre. Generalmente presidentes, generales (tristemente durante muchos años ambos eran la misma persona) o próceres.

Un aspecto muy significativo -y muy cómodo- es la numeración de los edificios. Por lo pronto, un lado de la calle tiene números impares, y el otro pares, una pista que nos soluciona un 50% de nuestras dudas: si vamos al 345 de la calle Bulnes, debemos situarnos en la acera impar. Otro aspecto ventajoso es la asignación de los números:cada cuadra (100 metros) tiene asignado 100 números (realmente 50, porque sólo serán pares o impares), haya 50 edificios o no (casi siempre no). ¿De qué sirve esto? ¡De mucho! Si estoy en el número 467 de la Avenida Santa Fé, y necesito ir al 866, sé que estoy a cuatro cuadras (unos 400 metros), lo que resulta muy conveniente sobre todo si voy conduciendo: no necesito asomarme y frenar viendo por qué número voy: me basta con contar las calles o cuadras que recorra, en este caso cuatro. Y, además, como estoy en el 467 y necesito ir al 866, sé que mi destino están en la acera opuesta. Brillante, ¿no?

Muchas personas dicen direcciones del tipo “Avenida Rivadavia al 8100”, que quiere decir que, si estoy en el 100, me quedan 80 cuadras por delante, o también se mencionan las calles que cortan la calle de nuestro destino, a la altura (número) del mismo. Por ejemplo, “Avenida Monroe al 2500, entre Ciudad de la Paz y Amenábar”.

Perderse en Buenos Aires es más complejo que en Caracas, cierto, pero no todo es perfecto: las calles de Buenos Aires tienen cientos de calles, cada una con su nombre, cientos de nombres. Sin un mapa estamos más perdidos que RBD en un conservatorio de música.

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