Visitar a Zeus es más fácil de lo que usted cree (y II)

(continuación de una entrada anterior)

Una vez tomadas las provisiones y precauciones debidas, inicié la ascensión al Monte Olimpo. El comienzo de la caminata es en medio de bosques bastante tupidos, y es la parte más “frustrante” del camino. Las dos primeras horas son de constante subida y bajada, y bastante pronunciadas. Cuando uno sube una cuesta infernal y al llegar a lo alto se encuentra con una bajada de similares caracterí­sticas, no es raro que blasfeme de diferentes maneras e incluso idiomas. La sensación de estar andando y desandando continuamente puede ser dealentadora. Lo agradable del paisaje, sin embargo, nos mantiene activos y optimistas: bosques tupidos y en los que el olor a madera lo inunda todo. El camino está perfectamente marcado y es prácticamente imposible desorientarse, y mucho menos perderse. Según van pasando las horas, el bosque tupido se va volviendo cada vez menos y menos tupido, pero igualmente hermoso. Cruzamos varios rí­os y manantiales de agua potable, y después de una parada para almorzar y unas entre seis y ocho horas de caminata, según cada cual, llegamos al refugio B. Aunque estamos en pleno verano griego -y créanme, es un verano al que tener cierto respeto- a estas alturas (2.700m) el frí­o se puede dejar notar y agradecemos haber cargado con esa estúpida ropa de abrigo durante horas.

En este refugio hay alojamiento y se preparan comidas, y el ambiente es muy hogareño. Es, además, donde más posibilidades tendremos de conocer otros caminantes e intercambiar datos y consejos. Durante mi visita, las duchas eran frí­as y entonces aproveché la principal ventaja de viajar solo: no me duché a pesar de que olía peor que un tigre que hubiera corrido la maratón envuelto en un edredón nórdico y hubiera expirado al llegar a la meta. Ah, y llevara una semana muerto. Tras una noche de reconfortante descanso, bien temprano de pie, desayuno y a continuar el trecho final de la ascensión, ya nada comparado con lo del dí­a anterior. Ligero de equipaje -puede dejarse en el refugio- y ansioso por la cercaní­a a la cima, ya es coser y cantar. El pico mayor de todo el monte se llama Mytikas y es el que tiene los Visitar a Zeus es más fácil de lo que usted cree (y II) - 070107zeus2.917m que vemos en los mapas. En menos de una hora, si la altura relativamente importante no nos tiene algo mareados, estamos al pie del único tramo en el que usaremos estas manos que Dios nos ha dado. Un pequeño esfuerzo aferrándonos a las rocas y llegamos a la morada de los dioses.

Les dije que allí­ viví­a Zeus y que yo lo vi. ¿No me creen? No puedo asegurarles que a ustedes les vaya igual de bien en este encuentro mí­tico (nunca mejor dicho), pero lo cierto es que yo escalé esos metros finales, y arriba, además de una bandera griega y un libro de visitas (qué lindo detalle), estaba el rey del Olimpo helénico. Pelo blanquísimo como todos lo imaginamos, aunque más barbudo de lo que imaginaba, y menos hablador de lo que era de esperar, pero majestuoso como sólo puede serlo el creador de todo el universo. En tan solemne ocasión, me acerqué a él, le dio unos amistosos golpecitos en la cabeza y él me lamió la mano, sin duda reconociendo mi jerarquí­a olímpica. Poco después le tomé la foto que ilustra esta entrada.

El regreso fue casi rutina. Al llegar a Litohoro, tomé prestado un bolí­grafo y escribí­ “Katerini” en una hoja de papel. Cuando me preguntaron que para qué escribí­a eso en un papel, el camarero que me lo había prestado se rió socarronamente y me dijo “Good luck!” como dando a entender que perdí­a el tiempo. Pero cinco minutos después, unos simpáticos griegos que habí­an ido allí­ a pasar el fin de semana, me acercaron a Katerini, donde la estación de trenes está terminada y tiene taquilleras. El viaje de regreso a Atenas, con la conciencia del deber cumplido, fue una larga, initerrumpida y placentera siesta.

Así­ fue mi encuentro con Zeus. No sé si habita allí­ todaví­a, o si es habitual encontrarlo en esas alturas. Pero yo que tú, por las dudas… no me perdería la experiencia.

http://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Olimpo Como siempre, Wikipedia ilumina; en este caso, al luminoso Olimpo.

www.gnto.gr Página oficial de información turí­stica griega. Muy completa, pero sólo en griego, inglés y francés.

Dieciséis segundos de vértigo desde lo alto del Mytikas, para los que no saben esperar…

Preguntas Muy (o bastante) Frecuentes

-¿Tan fácil es subir esa montaña?
Bueno, no, quizá exagero algo. Es que yo soy muy optimismta. La caminata puede ser dura, son bastantes horas, pero excepto los últimos metros, sólo se trata de caminar: mucho y en subida, pero no se necesita equipamiento ni conocimientos de escalada. Y para ese último tramo, con un poco de habilidad y aceptable forma física, haremos cima. Eso sí­, si sufres de vértigo, mejor no tentar a la suerte. Y todo esto hablando del verano, mejor entre mayo y octubre. En invierno la cosa se pone fea, y cerca del final, hay varias placas conmemorativas de montañeros que perdieron la vida en el intento.

-¿Hay que hacerlo todo del tirón?
No. Hay dos refugios, uno a 2.100m y otro a 2.700, con servicios parecidos. Los guardaparques de Litohoro te darán información al dí­a. Dependiendo del tiempo de que dispongas y las ganas y fuerzas montañeras que te caractericen, puede bastar una sóla noche. Si no, tienes la posibilidad de hacerlo con más calma y emplear una noche extra. El lugar bien lo merece.

-¿Me estás diciendo que el tí­tulo de las dos entradas dedicadas al Monte Olí­mpico se debe a que al llegar a la cima encontraste un perro callejero abandonado, y como era blanco y estabas en lo más alto de Grecia se te ocurrió que debí­a de llamarse Zeus?
Sí­.

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